{"id":270810,"date":"2024-08-30T18:36:42","date_gmt":"2024-08-30T21:36:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.noticiasdelparana.com.ar\/NuevaEdicion\/?p=270810"},"modified":"2024-08-30T18:36:47","modified_gmt":"2024-08-30T21:36:47","slug":"santa-rosa-y-la-tormenta-por-alberto-solis-bonastre","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.noticiasdelparana.com.ar\/NuevaEdicion\/2024\/08\/30\/santa-rosa-y-la-tormenta-por-alberto-solis-bonastre\/","title":{"rendered":"\u201cSANTA ROSA Y LA TORMENTA\u201d .Por Alberto Solis Bonastre"},"content":{"rendered":"\n<p>El 30 de Agosto es Santa Rosa y a nuestra regi\u00f3n, el litoral y el Nea, llega antes, durante o despu\u00e9s de esa fecha. A veces se presenta por etapas. No solo aqu\u00ed, sino tambi\u00e9n en el mundo: terremoto en Marruecos, Guerras en el Asia, intensas Nevadas en el Sur Argentino, ciclones en el sur de Brasil, intensas nevadas en el sur argentino.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Dicen los viejos habitantes de la ribera, que en esta zona,&nbsp; la tormenta trae inundaci\u00f3n o una baja importante en el caudal de las aguas, y a<\/p>\n\n\n\n<p>las costas del Paran\u00e1 la sepulta el r\u00edo, al igual que las islas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;A fines del invierno de 1982,<\/p>\n\n\n\n<p>durante un aguacero de casi dos d\u00edas sin cesar, seg\u00fan los diarios, hubo un<\/p>\n\n\n\n<p>r\u00e9cord de v\u00edctimas en el litoral.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta misma barriada muchos se acuerdan del beb\u00e9 que en plena noche se<\/p>\n\n\n\n<p>trag\u00f3 el r\u00edo mientras los padres trataban de subir a un bote. El beb\u00e9 se le<\/p>\n\n\n\n<p>resbal\u00f3 de los brazos a la<\/p>\n\n\n\n<p>madre. Y nadie lo volvi\u00f3 a ver. Tambi\u00e9n en el Barrio San Pedro Pescador, donde trabaja silenciosamente pero con mucho empe\u00f1o y compromiso el artista y amigo Sergio Falc\u00f3n, todos est\u00e1n en alerta. Por eso, apenas el<\/p>\n\n\n\n<p>viento sopla trayendo del r\u00edo ese olor a fruta<\/p>\n\n\n\n<p>amarga, los vecinos se alarman. Sin embargo, aunque<\/p>\n\n\n\n<p>vive a pocos metros de la orilla, don Miguel, pescador del Paran\u00e1, no le<\/p>\n\n\n\n<p>teme al r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estudiando el cielo, la direcci\u00f3n de las nubes y la<\/p>\n\n\n\n<p>corriente que se va poniendo nerviosa, el viejo capit\u00e1n de isla sabe<\/p>\n\n\n\n<p>de antemano cuando viene la creciente. Naci\u00f3 en esta<\/p>\n\n\n\n<p>zona de la ribera, creci\u00f3 en esta zona, y cada vez que<\/p>\n\n\n\n<p>se mud\u00f3 volvi\u00f3 a la costa. Vida de pescador.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora en esta tarde de fines de agosto \u201cel mes bravo\u201d (por eso la ca\u00f1a con ruda del primero del mes ocho del a\u00f1o), mientras se sirve una ginebra, se pone a esperar que arremeta las aguas<\/p>\n\n\n\n<p>del Gran R\u00edo. Porque esta creciente va a ser brava.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s es 30 de agosto, Santa Rosa. Al igual que la isla donde pas\u00f3 gran<\/p>\n\n\n\n<p>parte de su vida, ubicada entre las costas de Chaco y Corrientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Que la santa de la tormenta, la isla donde mora y su mujer ausente se<\/p>\n\n\n\n<p>llamen igual, le da para pensar un buen rato. Rosa odiaba vivir en la<\/p>\n\n\n\n<p>ribera. Un d\u00eda de \u00e9stos nos va a llevar la creciente,<\/p>\n\n\n\n<p>le dec\u00eda Rosa. A vos te gustar\u00eda una muerte as\u00ed, murmuraba. Cuando se encrespaba, Rosa era como esta<\/p>\n\n\n\n<p>tormenta que amenaza, se acuerda Don Miguel. Pero a<\/p>\n\n\n\n<p>vos Dios no te va a dar el gusto de que te arrastre el<\/p>\n\n\n\n<p>r\u00edo, le dec\u00eda ella. Porque antes te van a reventar el<\/p>\n\n\n\n<p>h\u00edgado y los pulmones por la ginebra y los cigarros seguro. Y \u00e9l se re\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>cuando Rosa le pronosticaba que se iba a morir del coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella le ten\u00eda una paciencia santa, piensa. Y si no se<\/p>\n\n\n\n<p>murieron de hambre esa vez cuando lo despidieron del<\/p>\n\n\n\n<p>frigor\u00edfico de Puerto Vilelas, despu\u00e9s de aquella huelga, fue por lo que<\/p>\n\n\n\n<p>Rosa ganaba lavando, planchando y cocinando para otros. A \u00e9l, que<\/p>\n\n\n\n<p>hab\u00eda sido delegado gremial, le cost\u00f3 encontrar trabajo en Barranqueras. Por eso decidieron luego mudarse a la Isla.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00edan una hija. Y Rosa no quer\u00eda que ella se empleara<\/p>\n\n\n\n<p>hasta que terminase de estudiar. Pero la hija no<\/p>\n\n\n\n<p>termin\u00f3 el bachillerato y se junt\u00f3 con un buen muchacho, mec\u00e1nico \u00e9l. Y se<\/p>\n\n\n\n<p>qued\u00f3 a vivir en la ciudad portuaria, donde prontamente le dieron nietos<\/p>\n\n\n\n<p>que alegraron su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, en la isla se cort\u00f3 la luz. Y aunque<\/p>\n\n\n\n<p>amaneci\u00f3, afuera parece de noche. El viento envuelve<\/p>\n\n\n\n<p>la casa con las primeras r\u00e1fagas de lluvia. Y cada<\/p>\n\n\n\n<p>r\u00e1faga se atraganta en las puertas y ventanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Miguel prende la radio port\u00e1til. Pero se qued\u00f3 casi sin<\/p>\n\n\n\n<p>pilas y apenas se escucha. Un informativo transmite<\/p>\n\n\n\n<p>noticias de la tormenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Vientos de noventa kil\u00f3metros. Doscientas personas<\/p>\n\n\n\n<p>evacuadas en la costa correntina, dice la radio, entre<\/p>\n\n\n\n<p>interferencias y frituras. Durante la \u00faltima<\/p>\n\n\n\n<p>inundaci\u00f3n, Don Miguel se neg\u00f3 a ser evacuado cuando<\/p>\n\n\n\n<p>la lancha de Prefectura vino por \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>No estaba dispuesto a abandonar<\/p>\n\n\n\n<p>lo poco que hab\u00eda conseguido con a\u00f1os de trabajo duro,<\/p>\n\n\n\n<p>entre peque\u00f1as alegr\u00edas y grandes sinsabores. Adem\u00e1s,<\/p>\n\n\n\n<p>se lo hab\u00eda prometido a su mujer, al borde de la cama<\/p>\n\n\n\n<p>del hospital donde pas\u00f3 sus \u00faltimos d\u00edas antes que se<\/p>\n\n\n\n<p>la llevara el c\u00e1ncer, hace un pu\u00f1ado de a\u00f1os. Su<\/p>\n\n\n\n<p>hija pasaba los d\u00edas y las noches sentada al lado de<\/p>\n\n\n\n<p>Rosa, mientras estudiaba sus&nbsp; ajados libros escolares.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego Miguel y su hija se quedaron solos junto al r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tuvieron que empezar de nuevo sin Rosa, \u201cla reina del<\/p>\n\n\n\n<p>r\u00edo\u201d, le dec\u00eda cari\u00f1osamente don Miguel entre risas, mates y tortas fritas,<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;en aquellas tardes cuando el sol se marchaba<\/p>\n\n\n\n<p>sobre la costa chaque\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora el silencio envuelve la ranchada. S\u00f3lo el ruido<\/p>\n\n\n\n<p>de las ranas, una bandada de teros y chaj\u00e1s que huyen por el cielo oscuro de temer, y un trueno que, de tanto en tanto, anuncia<\/p>\n\n\n\n<p>la tormenta, alteran a los perros que descansan en el<\/p>\n\n\n\n<p>peque\u00f1o patio, ahora ladrando con ganas hacia el cielo y hacia el r\u00edo. Don Miguel se queda dormido, vencido<\/p>\n\n\n\n<p>por el cansancio y el sue\u00f1o del pobre.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto el viento vuelve a soplar con una fuerza<\/p>\n\n\n\n<p>descomunal. El rancho se conmueve y Miguel se<\/p>\n\n\n\n<p>sobresalta con las ramas de los \u00e1rboles que golpean las paredes de<\/p>\n\n\n\n<p>madera y adobe.<\/p>\n\n\n\n<p>sacudidas por el vendaval. El r\u00edo, que fuera su vida<\/p>\n\n\n\n<p>durante muchos a\u00f1os, ahora comienza a entrar por la<\/p>\n\n\n\n<p>puerta del rancho. La marejada ya alcanza los pies de la mesa<\/p>\n\n\n\n<p>de la humilde morada que hab\u00edan levantado con Rosa,<\/p>\n\n\n\n<p>donde hab\u00edan criado a su hija.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio del vendaval, don Miguel siente miedo por<\/p>\n\n\n\n<p>primera vez. Agarrado al viejo camastro, y mientras el<\/p>\n\n\n\n<p>agua comienza a invadir su rancho, le hace frente al<\/p>\n\n\n\n<p>temor, al inminente final.<\/p>\n\n\n\n<p>Prende como puede un cigarro medio h\u00famedo, se sirve la \u00faltima ginebra y vuelve a pensar en Rosa.<\/p>\n\n\n\n<p>En una de \u00e9sas dice, el r\u00edo va a llevarlo por fin con su mujer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>30-Agos-24 Seg\u00fan cuentan los isleros, la temporada de las tormentas se inicia los<br \/>\n\u00faltimos d\u00edas de agosto y principios de septiembre, justo cuando el fr\u00edo del invierno<br \/>\ncomienza su retirada para dejar paso a una nueva primavera, cuando florecen los lapachos y las aves comienzan a armar sus nidos que luego se llenar\u00e1n de pichones. <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[104],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.noticiasdelparana.com.ar\/NuevaEdicion\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/270810"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.noticiasdelparana.com.ar\/NuevaEdicion\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.noticiasdelparana.com.ar\/NuevaEdicion\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.noticiasdelparana.com.ar\/NuevaEdicion\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.noticiasdelparana.com.ar\/NuevaEdicion\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=270810"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.noticiasdelparana.com.ar\/NuevaEdicion\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/270810\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":270812,"href":"http:\/\/www.noticiasdelparana.com.ar\/NuevaEdicion\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/270810\/revisions\/270812"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.noticiasdelparana.com.ar\/NuevaEdicion\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=270810"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.noticiasdelparana.com.ar\/NuevaEdicion\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=270810"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.noticiasdelparana.com.ar\/NuevaEdicion\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=270810"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}