23Marzo2019

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MARISCAL: CARTA DE UNA PROTECCIONISTA Por Belén Canteros

14-Jun-17                   “La fecha en que Mariscal falleció, la forma como murió y su historia serán siempre recordadas por los proteccionistas. Y no es porque un callejerito haya muerto atropellado por un auto, como muchos piensan y se preguntan "por qué tanto lío por un perro?"

 

Porque hubo un día en que desapareció nuestra democracia. Porque hubo un día en que alguien del gobierno con poder, abusó de ese poder y pasó por encima de los derechos de los ciudadanos... Tomando una decisión que no le correspondía. Y peor aún, porque hubo un día en que una persona del gobierno arruinó el trabajo proteccionista que se lleva a cabo con tanto amor, responsabilidad y dedicación: El trabajo de salvar vidas. Que le corresponde al Estado, pero que es llevado a cabo por los ciudadanos ante la ausencia total y el abandono de un Estado ausente.

Quizá mucha gente no sepa del trabajo que realizan los proteccionistas... Después de todo, rara vez salen en los medios. Quizá no sepan cuánto cuesta rescatar un perro (o cualquier otro animal) en dinero, tiempo, esfuerzo, dedicación... Cuánto sufrimos cuando a pesar de nuestros esfuerzos, se nos muere. Cuanto cuesta después encontrarle un hogar responsable, cuanto cuesta después hacer el seguimiento de su adopción para asegurarnos que lo tienen bien...

Somos los trabajadores sociales de los animales, sin sueldo ni remuneración alguna. Sin recompensas. Sin reconocimientos. Sin ayuda del gobierno. Sólo por iniciativa propia, porque sabemos cuánto vale la vida y que hay que protegerla. Solamente por una cuestión de conciencia, por humanidad, por caridad y por amor.

No hay reality shows de las aventuras de los proteccionistas, si bien podrían filmarse espectaculares escenas. Nadie nos filma ni nos fotografía llorando con un rescatado en brazos que se nos ha muerto, ni pasando dias y dias sin dormir cuidando de un animal enfermo, que no es nuestro, pero del que nos hacemos cargo por respeto a la vida. Nadie nos filma sacando perros de las zanjas, ni llegando a nuestras casas bañados de sangre, baba, pis, caca... Del rescatadito que dejamos recién internado en alguna veterinaria que después nos cobrará una fortuna... Y sí, el proteccionismo ante la ausencia de ayuda del Estado, cuesta cientos de miles de pesos por mes que pagamos entre todos los que amamos los animales en una gigantesca movida ciudadana. Somos legión los que ayudamos a salvar vidas, no somos unos pocos. Tenemos peso. Tenemos voz. Tenemos voto.

Si una persona del gobierno cree que puede atropellar el trabajo proteccionista, está muy equivocada. Y la muerte de Mariscal es el desenlace final de un atropello. Un perrito que siempre vivió en la calle fue finalmente rescatado. Fue llevado a domicilio a su nuevo hogar por sus rescatistas, quienes después harían el seguimiento de su adopción. Mariscal tenía una casa, amor, cama calentita, comida y cuidados garantizados. Alguien decidió sacarlo de esa casa, envió a la policía a retirarlo de allí. Atropelló los derechos de la adoptante que con tanto amor lo recibió en su hogar dispuesta a cuidarlo de por vida... Atropelló el trabajo proteccionista que tanto cuesta (dar un adulto en adopción es muy difícil). Nos atropelló a todos. Y privó a Mariscal de un hogar porque quería que fuera "el perro del pueblo"... Una suerte de mascota oficial. Después de todo, la gente lo amaba y a todos les gustaba verlo presente en los actos y sacarse fotos con él en la calle. Para que siga siendo de "todos", lo condenaron a no ser de nadie.

Mariscal falleció muy poco tiempo después de haber sido extraído a la fuerza de su hogar. Murió en la calle a la madrugada, una noche de muchísimo frío... Él andaba deambulando por la ciudad, sin hogar, desprotegido. Fue atropellado. Y quien lo atropelló se dio a la fuga. Murió como mueren la mayoría de los callejeritos porque la calle es muy peligrosa y ningún perro debería estar ahí. Pero especialmente Mariscal no tenia por qué estar ahí ese sábado a la noche. Él sí tenía hogar.

Dar con quien lo atropelló no es justicia... O al menos no completa.

Justicia es que las personas del gobierno que le prohibieron tener un hogar pidan disculpas por el error tan grave que cometieron, que le costó a Mariscal su vida.

Que nos pidan disculpas a todos por haber pasado por encima de los derechos de los ciudadanos. Que pidan disculpas por haber arruinado el trabajo proteccionista con el que jamás ayudaron y que ahora se comprometan a desempeñar el rol que al Estado le corresponde.

El Estado no está para decidir que los perros de la calle no pueden ser adoptados. El Estado no está para quitarles a los adoptantes su perro. El Estado tiene que estar para hacer lo mismo que hacemos nosotros: Proteger la vida. Para cuidar del pueblo. Para proteger nuestros derechos. Para garantizar el bienestar general.

Justicia sería que ahora hagan lo que jamás antes hicieron: Creen refugios, destinen dinero, destinen personal, vacunen, castren, curen, salven vidas, den en adopción responsable... Hagan un décimo de lo que hacemos nosotros y será mucho. Ayúdennos. Cumplan por una vez con lo que les corresponde.

Muéstrenle al proteccionismo el respeto que se merece y que no haya un Mariscal nunca más. Eso sería justicia”

 

Belen Canteros

 

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