Ariel Ávalos, industrial chaqueño, habló sobre la crítica situación económica del país y cómo las medidas del gobierno de Javier Milei, especialmente la apertura indiscriminada de importaciones, están afectando negativamente a la industria nacional. Explicó que, si bien algunos privilegios deben eliminarse, la falta de políticas que protejan la producción local agrava la desigualdad y reduce el consumo interno. Ávalos destacó que la concentración del poder económico en pocos grupos, sumada a la escasa cooperación social y política, impide construir soluciones colectivas.

El industrial chaqueño trazó un diagnóstico crudo sobre la situación actual del país. A partir de las palabras del ingeniero Hugo Rohrmann sobre el río Bermejo, Ávalos aprovechó para marcar una analogía. “Así como baja el caudal del agua, también disminuyen los recursos económicos y las posibilidades de producción”, dijo. Y agregó que “históricamente lo que viene sucediendo es que cada vez hay menos agua, estas son complicaciones que se dan”, expresó en referencia a un proceso que no es nuevo, pero que hoy golpea con más fuerza.
A esto se suma el complicado contexto económico, que para Ávalos se resume en la palabra “sinceramiento”. “Tenemos que sincerarnos en todas las variables. Una vez que lo hagamos, vamos a poder construir algo cierto”, afirmó. Asimismo, señaló que “los problemas estructurales del país están vinculados a decisiones políticas que, en muchos casos, terminan afectando directamente a la industria nacional”.
En esta línea, aseguró que el caso de las importaciones abrió otro frente de debate. Mencionó el impacto que tienen sobre la producción local, afirmando que “si no bajan los precios, se va a comprar lo importado, que va a ser mucho más barato. Esto hace que la comparación con los años 90 sea inevitable, al recordar una etapa de apertura que arrasó con la industria nacional”.
EL CONSUMO INTERNO
Uno de los ejes principales que destacó Ávalos fue la necesidad de fomentar el consumo interno. Desde su perspectiva, la prioridad debe ser bajar los costos de vida, especialmente en lo que respecta a los productos básicos. “Cuando la gente no tiene dinero, tiene escaso dinero, lo que hay que hacer es tratar de bajar los gastos fijos, comida y vestimenta”, explicó. Según él, eso permitiría liberar recursos en las familias para otros bienes que también mueven la economía.
En esta línea, planteó un ejemplo concreto con alto contenido social. “Si una persona en Chaco gana menos de 500 mil pesos y el kilo de pan vale 500, le van a sobrar 1.300 pesos para gastar en otra cosa”, dijo.
Para Ávalos, “la idea es sencilla, porque si se reduce el costo de lo esencial, aumenta el margen para otras compras. Esto generaría un efecto multiplicador: más ventas, más producción y más empleo”, agregó.
El industrial también alertó sobre el reducido número de grandes grupos económicos que concentran el poder real en sectores clave como alimentos, energía y ahora litio. “No son muchos los grupos económicos. Si entre todos hacen un aporte desinteresado para el país, se pueden lograr soluciones” afirmó, aunque reconoció que esos gestos aún no abundan.
Fuente: DiarioNorte

