Por esta razón, impulsaron un cambio de gobierno hacia administraciones neoliberales que les aseguren el control y la libre disposición de su riqueza, encontrando en Macri y Milei a dos eficaces gerentes ejecutores de sus objetivos.
La plata que reclaman estos sectores -los más ricos de nuestro país- es la que el gobierno de Cristina Fernández logró redistribuir con más justicia social, direccionando una mayor cantidad de recursos al sector asalariado y a los de bajos ingresos. Un proceso que tuvo sus bases en la gestión de Néstor Kirchner, quien renegoció la deuda externa en favor del país y comenzó a sentar las condiciones que un gobierno popular requiere para generar empleo, mejorar la cobertura previsional y construir infraestructura logística y social.

Los sectores que hoy imponen su poder para conservar sus privilegios son los mismos que se consolidaron durante las dictaduras militares y que, en la década del 90, avanzaron diseñando e integrando los poderes judiciales -tanto a nivel nacional como provincial- concentrando los medios de comunicación y apropiándose de los negocios más lucrativos de las privatizaciones y del sistema financiero, incluida la la timba financiera. Esto les permitió consolidar una estructura social en la que una minoría se queda con la mayor parte de los ingresos que genera el país.

El sesgo redistributivo que se inicia en el 2003 y se profundiza en el segundo mandato de Cristina, se logró principalmente por un aumento considerable de la actividad economía, de la producción, el desendeudamiento y el crecimiento de la recaudación de impuestos, que generaron más ingresos distribuibles que se direccionaron con mayor prioridad hacia los sectores asalariados y de menores ingresos, siendo que del total de personas con ocupación e ingreso, el 72% corresponde a asalariados, mientras que el restante 28% percibe retribución del capital principalmente. Para el año 2003 la brecha entre el 10% o decil de la población que percibía los mayores ingresos, con el decil que obtenía menores ingresos, alcanzaba las 54 veces. Para el año 2015, donde finaliza el segundo mandato presidencial de CFK, la diferencia entre los ingresos promedios del decil 10 y el decil 1, era de 16,3 veces, diferencia más reducida que refleja una modificación en la estructura de distribución, pero esta vez en contra de lo que se acostumbraba, porque fue en favor de los sectores medios y bajos, produciendo una reducción en la participación de los sectores privilegiados.
Este es ‘el faltante de plata’ y lo que llaman ‘robo’. Es lo que motivó a que promuevan el cambio de gobierno y la llegada de su primer gerente, Mauricio Macri, que con sus paquetes de medidas no tardó en comenzar a revertir la ecuación de distribución K, devolviendo cada vez más protagonismo a los sectores ricos, en la distribución de la renta nacional, comenzando un proceso de ajuste al pueblo trabajador y al Estado, que concretó una enorme transferencia de recursos del pueblo hacia la especulación financiera e intereses concentrados.
Para cuantificar de alguna manera la situación, podemos observar que la diferencia entre la situación que dejó Cristina al 10 de diciembre del 2015, y la que hoy se generó después de los ajustes y quitas de Macri y Milei, alcanza los u$d 1.000 millones anuales que hoy le estarían faltando a los ingresos del decil más bajo de la población.
A lo que hay que sumar otros u$d 2.660 millones que han perdido los siguientes deciles de personas, en el marco de la pirámide de ingresos y en favor de los más ricos. Por lo que podemos decir que estimamos en u$d 3.660 millones anuales, lo que les costaría a los ricos haber mantenido la estructura de ingresos de Cristina, o si Macri y Milei no le habrían hecho el trabajo para que lo recuperen.
Pero también podríamos decir que durante los gobiernos de Cristina, no menos de u$d 15.000 millones se redireccionaron del 10% de los de mayor ingreso a los sectores asalariados y de más bajos ingresos, mejorando la calidad de vida de estos. En la práctica, estas políticas redistributivas se observaron, por ejemplo, a finales del 2015 en una jubilación mínima que se ubicaba en los u$d 458 al mes (mientras que hoy ronda los u$d 278), el Salario Mínimo era de u$d 600, mientras que con Macri y Milei, de u$d 254.
Esta es la plata que dicen les “robaron”, la que está en obras, en calidad de vida del pueblo, en más salud, educación, ambiente, etc, y que hoy son los proyectos liberales de Macri y Milei los que la están “robando”. La diferencia está en que el proyecto popular y peronista le sacó a los que más tienen para darle a los que menos tienen, y hoy se la están robando al pueblo para que la acumulen los más ricos y dueños de la justicia. Es por esto que no quieren más gobiernos como los de Cristina, pero es derecho del pueblo que así suceda, por lo que debemos defenderlo y no en la justicia de ellos, sino en la calle que es de todas y todos”.
*Concejal de Resistencia por el Frente Chaqueño. Militante del campo Nacional y Popular.

