Tenía solo 12 años y un futuro por delante que se apagó demasiado pronto.
El trágico hecho se produjo en horas de la mañana en la intersección de calle Pueyrredón y Gerardo Varela, cuando la motocicleta en la que se trasladaba Ramiro, acompañado por un joven de 18 años, colisionó con una camioneta. Pese a la atención médica recibida y los intensos esfuerzos por salvarlo, en horas de la noche se confirmó su fallecimiento a causa de un traumatismo encéfalo craneano grave.
La noticia provocó una profunda conmoción en el Club San Fernando, donde Ramiro era parte de la familia deportiva y donde se destacó no solo por su pasión en la cancha, sino también por su alegría y compañerismo.
El club, sus compañeros de equipo, profesores y familias de la comunidad futbolística acompañan en este difícil momento a los seres queridos del pequeño jugador, recordándolo con la camiseta puesta y la sonrisa que siempre lo caracterizó.
San Fernando despide a Ramiro con el corazón roto, pero con la certeza de que su huella quedará para siempre en quienes compartieron con él cada entrenamiento, cada partido y cada sueño.

