El 19 de septiembre quedó marcado en la vida de Rolando Recalde, ese día el hombre, que se ganaba la vida manejando su Fiat Uno como chofer de Uber, sobrevivió a uno de los accidentes más impactantes de los últimos tiempos en el puente Chaco-Corrientes. Un camión con desperfectos técnicos provocó un choque en cadena que involucró a decenas de vehículos. El suyo fue uno de los más dañados: quedó completamente destruido. Sin embargo, Rolando logró salir por sus propios medios, con múltiples golpes, pero con vida.
“Yo soy el que estaba conduciendo el Fiat Uno en el momento del accidente en el puente. Por ende, en este momento estoy sin mi herramienta de trabajo, imposibilitado para trabajar”, cuenta Rolando, que aún se recupera de una fractura en su brazo.
A tres semanas del siniestro, su testimonio mezcla alivio, agradecimiento y también preocupación. “Todavía no sé por cuánto tiempo voy a estar así. Todo depende de mi recuperación para volver a empezar. Yo lo único que quiero es poder trabajar nuevamente”, dice con sinceridad.

Tras el accidente, Rolando se vio obligado a vender pertenencias para sostenerse. “Había publicado algunas cosas en venta para sacar algún recurso. Gracias a Dios mucha gente colaboró desinteresadamente. Me ayudaron muchísimo en este momento tan difícil”, explica emocionado.
Sin embargo, su situación económica sigue siendo delicada. “Estoy tratando de vender un horno industrial con carlitera doble y plancha lomitera, todo junto. Es lo que tengo ahora para intentar salir adelante hasta que pueda solucionar mi problema laboral”, comenta.
Rolando también busca empleo, aunque su brazo enyesado limita sus posibilidades. “Estaba buscando trabajo de sereno o algo que pueda hacer. No quería pedir dinero, me daba vergüenza. Yo quería trabajar o vender algunas cosas mías. Pero la verdad es que mucha gente colaboró de corazón, y yo estoy muy agradecido, aunque no pueda agradecerles uno por uno.”
Su recuperación física avanza, aunque admite que el impacto emocional sigue presente. “Tengo mi brazo roto, pero viendo cómo quedó el vehículo, ni yo entiendo cómo salí tan ileso. Muchos decían que el conductor debía estar muerto o muy herido, pero gracias a Dios no fue así. Lo que me queda ahora es superar el miedo de volver a conducir y de volver a cruzar el puente.”
Hoy, el “hombre del milagro”, como lo apodan algunos, intenta reconstruir su vida paso a paso. Agradece el apoyo recibido y mantiene la esperanza de recuperar pronto su independencia laboral.
Quienes deseen comunicarse con él pueden hacerlo al 3625 655299 o a través de sus redes sociales, donde aparece como Roly Recalde. Alias (roly37)
Una historia de supervivencia, fe y esfuerzo, de un trabajador que sigue peleando por levantarse después de haber vuelto a nacer.

