El técnico del equipo visitante, acompañado por varios jugadores titulares y suplentes, increpó al árbitro y generó tensiones dentro del predio. Ante la situación, los jugadores locales debieron resguardarse en los vestuarios para evitar confrontaciones mayores.
Personal policial intervino rápidamente, escoltando a la delegación visitante y asegurando que los hinchas se retiraran sin problemas.

Durante los controles se detuvo a un hombre con pedido judicial vigente, mientras que los aproximadamente 200 espectadores presentes fueron desconcentrados sin mayores novedades.
Este nuevo episodio pone de relieve la necesidad de reforzar la seguridad en los eventos deportivos y evitar que la pasión por el fútbol derive en violencia.

