Monseñor Adolfo Canecín, obispo de Goya, presidió la celebración central en el corsódromo de la ciudad de Mercedes, espacio elegido para facilitar la participación de jinetes y peregrinos que se preparaban para partir hacia el predio de la Cruz Gil.
La misa se desarrolló en un clima de profunda devoción popular y concluyó con la bendición de los peregrinos y jinetes que iniciaron su marcha portando la cruz de las catacumbas. Posteriormente, el Obispo rezó un responso en el cementerio local y, más tarde, en el santuario ubicado sobre la ruta, impartió la bendición a los fieles que llegaron caminando en peregrinación.
La Eucaristía fue concelebrada por el presbítero Adolfo Gutiérrez, párroco de Nuestra Señora de las Mercedes, junto a los sacerdotes Luis Alberto Adis y Ramón Espinoza, junto a los seis seminaristas diocesanos que se forman en el Seminario Interdiocesano La Encarnación, de Resistencia (Chaco).
Durante la homilía, monseñor Canecín reflexionó sobre el misterio central de la fe cristiana y recordó que Dios tomó la iniciativa por amor: “Por amor vino, por amor murió, resucitó y nos liberó del pecado”. En ese marco, subrayó que lo que el Señor espera de cada persona es el amor pleno, “con todo el corazón, con toda el alma y con todo el espíritu”.
El Obispo insistió en que no se puede amar a Dios sin amar a los hermanos y afirmó que la cruz resume el mensaje de toda la Sagrada Escritura, al ser signo de la iniciativa de Dios y de la respuesta que espera del ser humano. Dirigiéndose especialmente a los devotos y peregrinos de la Cruz Gil, los animó a llevar la fe al corazón y a la vida concreta, evocando el canto popular: “Al pecho llevo la cruz y en mi corazón lo que dice Jesús”.
En sintonía con el magisterio del papa Francisco, invitó a rezar y meditar las bienaventuranzas como camino de verdadera felicidad y recordó el pasaje de Mateo 25, en el que el Señor juzga según las obras de misericordia.
“Ñande Yara, nuestro Dios, tiene buena memoria: tuvo hambre y le diste de comer, estuvo sediento y le diste de beber; lo que hiciste al pobre, a mí me lo hiciste”, expresó apelando a la lengua guaraní para acercarse al sentir del pueblo.
Finalmente, alentó a los fieles a asumir como lema de vida cristiana la frase que sintetiza su carta pastoral de este año: “Al pecho llevo una cruz y en mi corazón lo que dice Jesús”.
Un operativo de seguridad sin mayores percances
Desde el Ministerio de Seguridad y la Jefatura de Policía de la Provincia de Corrientes destacaron que el dispositivo especial de Seguridad implementado por las festividades en honor al Gauchito Gil hasta el cierre de esta edición se llevaba a cabo sin registrarse novedades de interés.
De acuerdo a estimaciones realizadas por los organismos intervinientes, más de 300.000 personas pasaron por el predio y zonas aledañas durante las jornadas centrales de celebración generando un importante movimiento vehicular y de peatones importante.
Para el desarrollo del dispositivo se afectó un total aproximado de 450 efectivos policiales pertenecientes a diversas direcciones generales y unidades operativas, además de una cantidad de móviles policiales.


