Corrientes

CORRIENTES: Malvinas y El Chamamé: La Memoria se Puso de Pie en el Cocomarola

El sol se despedía lento en el horizonte. Lo hacía entre unas ya pocas nubes grises de un final de jornada que había comenzado con un diluvio. En esos momentos, el anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola empezó a llenarse de sombreros, carteles, silletas, mates, conservadoritas y un apacible murmullo.

Era la noche inaugural de la 35ª Fiesta Nacional del Chamamé y, como marca la liturgia correntina, la imagen de la Virgen de Itatí cruzó el predio hasta el escenario escoltada con respeto y aplausos. Entre quienes acompañaban ese primer gesto sagrado estaban ellos: los excombatientes de Malvinas. Desde el comienzo, la memoria se materializó.

Pasadas las 21, luego de las primeras actuaciones chamameceras y de danza, los exsoldados volvieron a escena. Esta vez no solo como presencia simbólica, sino como protagonistas plenos.

Casi una decena de integrantes del CESCEM Corrientes y camaradas de Empedrado subió al escenario mayor para acompañar al grupo Héroes de Malvinas. Encabezaba la delegación José Galván, presidente del CESCEM y titular de la Dirección Provincial Malvinas Argentinas; la bandera era llevaba con firmeza y solemnidad por “Tito” Pavón.

Antes de salir, en los pasillos y camarines, se mezclaban nervios y sonrisas contenidas. Hubo abrazos breves, respiraciones profundas y miradas que decían más que cualquier palabra. Un breve ensayo con los instrumentos ayudó a bajar la ansiedad.

Cada tanto, varias personas, músicos y bailarines se acercaron a pedirles fotos, a estrecharles la mano. “Gracias por estar”, se repetía como un mantra sencillo y necesario.

Héroes de Malvinas —Santiago Gómez, Antonio Taibo (su director), Royer Escobar y Roque Judice, excombatientes junto al hijo de uno de ellos— tomó el centro del escenario Osvaldo Sosa Cordero. El chamamé empezó a sonar distinto.

Entre los temas interpretados estuvo “Batallón de la Liguria”, popularizado por Los hermanos Cardozo. En ese instante, la música dejó de ser solo música: fue relato, fue trinchera, fue recuerdo compartido.

El público respondió de pie. Aplausos largos, sostenidos, con los ojos brillosos. Algunas lágrimas rodaron sin pudor. La emoción no se negocia cuando Malvinas aparece así, sin estridencias, pero con verdad.

Tema estreno

La noche sumó otro momento hondo con la participación del prefecto principal Gustavo Griolio, jefe de la Prefectura Naval Argentina en Corrientes, quien con su guitarra interpretó “Abril en Malvinas”, una obra escrita en honor a los malvineros. La ovación fue inmediata.

También hijas de excombatientes danzaron sobre el escenario tendiendo un puente generacional que hizo aún más visible que la causa no pertenece solo al pasado.

“Agradecemos a las autoridades provinciales y a los organizadores por brindar, una vez más, un espacio para honrar la Causa Malvinas y a sus protagonistas”, dijo Galván al bajar del escenario, todavía con la voz atravesada por la emoción.

Ya en camarines, una figura mayor del chamamé se acercó a saludarlos. Antonio Tarragó Ros dio un apretón de manos uno por uno. Más que un símbolo de saludo era un agradecimiento. Luego, una serie de fotos interminable con los integrantes del conjunto malvinero que miraban al gran artista con enorme admiración. No faltaron los comentarios sobre Curuzú Cuatiá, de donde es oriundo Antonio y coincidentemente también el director de los Héroes de Malvinas, Antonio Taibo.

Tras la despedida, un emocionado Tarragó dijo a época: “Es una alegría, pero también genera dolor, mucho dolor e injusticia por lo que pasaron los excombatientes”, expresó ya rumbo a su camarín del que saldría un rato después para ser la figura de la primera jornada chamamecera.

Malvinas había vuelto a decir presente. Esta vez, cantando chamamé.

Fuente: Diario Epoca