El abuelo pasa sus días y noches durmiendo donde puede, muchas veces a la intemperie, sin comida y expuesto al calor extremo, la lluvia y el frío. Los vecinos aseguran que la situación ya no da para más y que, pese a las reiteradas denuncias realizadas, no han obtenido respuestas ni de la familia ni de las autoridades.
Afirman que el hombre deambula por el barrio en condiciones muy precarias y que nadie interviene para protegerlo. Por este motivo, hacen un llamado urgente a los organismos correspondientes y a la comunidad para que se brinde ayuda y se resguarde al abuelo, poniendo fin al sufrimiento que atraviesa.

