Fue una noche excepcional el sábado en Riachuelo donde volvió a brillar otra edición de la Bailanta Chamamecera en el camping Puente Pexoa. El predio recibió a una multitud que revivió la cultura tradicional correntina con una celebración que unió vestimenta típica, fogones humeantes y el latir del chamamé.
Una impresionante convocatoria entre vecinos y visitantes recibió el predio del camping que vibró todo a su alrededor con la esencia guaraní, organizada por el Instituto de Cultura de Corrientes junto a la Municipalidad de Riachuelo. La vestimenta tradicional fue protagonista absoluta: bombachas blancas, chiripá, alpargatas y pañuelos al cuello entre los hombres; pilchas floreadas, mantos y peinados con flores para las mujeres. Este atuendo no fue mero adorno, sino declaración de identidad que acompañó cada sapukái y zapateo, evocando las fiestas patronales del interior profundo.
Asados a la parrilla en diversos puntos del predio y mates compartidos tejieron la amistad genuina que caracteriza estas noches. Familias enteras se instalaron alrededor de los fogones; mientras el aroma de la carne y el repique del acordeón llenaban el aire fresco de Riachuelo.
La música inundó el camping con chamamé puro: montieleros o tarragoseros, algunos románticos y otros más valseados que invitaban a bailar sin pausa. Bailarines improvisados y parejas expertas se turnaron en la pista de tierra, mientras recitadores declamaban versos guaraníes que calaron hondo en el alma colectiva.


