( FOTO ARCHIVO) En el marco de la 9ª Jornada por la Defensa del Ambiente y el Buen Vivir, la abogada ambientalista chaqueña Nora Beatriz Giménez fue distinguida con el reconocimiento federal “Berta Cáceres 2026”, otorgado por la Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir en reconocimiento a sus contribuciones en la defensa del ambiente, los territorios y el derecho al buen vivir.
La distinción lleva el nombre de Berta Cáceres, referente internacional en la lucha por los derechos ambientales y de los pueblos originarios, busca destacar el compromiso de mujeres que trabajan por la protección de los bienes comunes y las comunidades.
SOBRE NORA
Giménez es abogada ambientalista e integrante y coordinadora regional Chaco de la Conciencia Solidaria, una asociación civil interprovincial dedicada al cuidado del medio ambiente, el equilibrio ecológico y la defensa de los derechos humanos, constituida en 2008.
A lo largo de su trayectoria profesional, también se desempeñó en la Magistratura chaqueña, integrando la Cámara en lo Contencioso Administrativo entre los años 2002 y 2007.

En el ámbito académico fue profesora de Derecho Administrativo en la Universidad Nacional del Nordeste, tanto en la sede de Corrientes como en la extensión áulica de Juan José Castelli.
Posteriormente continuó su formación en Antropología Social en la Universidad Nacional de Misiones y en Pensamiento Ambiental Latinoamericano en la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Desde 2013 se desempeña como asesora legal de Conciencia Solidaria, participando en distintas luchas ambientales en el país.
Entre ellas se destacan causas vinculadas a la contaminación ambiental y a la defensa de territorios en provincias como Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero y Córdoba, incluyendo acciones judiciales relacionadas con impactos ambientales de actividades mineras, incendios de basurales ilegales, afectación del monte nativo y obras de infraestructura.
En la provincia del Chaco, su lugar de origen, integró la Mesa Ambiental Chaco y participó en iniciativas vinculadas a la preservación del patrimonio urbano y ambiental de Barranqueras.
Desde 2019 también forma parte del Colectivo Somos Monte, un espacio de articulación que reúne a artistas, profesionales, docentes, comunicadores y activistas comprometidos con la defensa del monte nativo.
Su labor también incluye el acompañamiento legal a comunidades campesinas e indígenas, especialmente en conflictos relacionados con la tenencia de la tierra, el acceso a la información ambiental y la defensa de derechos territoriales.
En ese marco interviene en procesos vinculados al Acuerdo de Escazú y al Convenio 169 de la OIT, promoviendo la consulta previa, libre e informada.
Entre las causas más relevantes de los últimos años se encuentran las acciones judiciales impulsadas contra proyectos de megagranjas porcinas por posibles impactos ambientales, así como la impugnación del procedimiento de actualización del Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) en el Chaco.
En 2021, una medida cautelar presentada por organizaciones ambientales ante la Cámara en lo Contencioso Administrativo provincial suspendió los permisos de cambio de uso del suelo otorgados tras el vencimiento del OTBN.
Luego de un extenso proceso judicial, en diciembre de 2025 el Superior Tribunal de Justicia del Chaco confirmó la medida cautelar solicitada por Conciencia Solidaria, frenando el otorgamiento de nuevos permisos de cambio de uso del suelo.
LA DISTINCIÓN
La distinción a Nora Giménez se entregó durante la 9ª Jornada por la Defensa del Ambiente y el Buen Vivir, realizada en el Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación en la Buenos Aires.
El encuentro reunió a referentes ambientales, académicas, organizaciones sociales y defensoras de distintos territorios del país para debatir los desafíos actuales del ecofeminismo y fortalecer redes de acción colectiva.
Desde la Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir destacaron que el espacio busca articular acciones desde una perspectiva federal y ecofeminista, promoviendo la defensa de los territorios, los bienes comunes y el derecho al buen vivir, entendiendo que la protección del ambiente está estrechamente ligada a la defensa de la vida, las comunidades y los derechos humanos.


