Hoy está cerrado, porque en 2024 dejó de recibir financiamiento y se sostuvo solo con el esfuerzo de las vecinas y docentes.
En esta zona de pescadores, la falta de apoyo también golpea fuerte. La sala de filetado donde trabajaba la cooperativa COPECHA está cerrada, dejando a muchas familias sin poder acopiar su mercadería. Sin almacenamiento, tienen que vender rápido y a precios bajísimos, perdiendo ingresos esenciales.
Fue un encuentro sincero y necesario. El sector pesquero es clave en nuestra provincia, pero hoy enfrenta una realidad dura: caída de sus ingresos familiares, el abandono de las políticas sociales por parte del estado provincia, que no tiene interés por las 300 familias de este paraje, motivo por el que también les negaron el acceso a los programas alimentarios.
Defender el Chaco es ponerle un límite a esta desidia. No podemos permitir que sigan retrocediendo sus derechos.

