La obra de Amenabar fue construida con papel, donde la artista lleva el material más allá de su bidimensionalidad: lo convierte en piel, pluma, escama, onda, territorio. Cada pieza está realizada con papeles de algodón, intervenidos con bisturí quirúrgico y desflecados manualmente con tijera, en un proceso tan riguroso como intuitivo.
En este recorrido, el espectador es invitado a sumergirse en un universo táctil y visual donde lo orgánico se entrelaza con lo ceremonial.

