En la jornada del día miércoles 14 de enero , Chaco abrió el festival con el Rubro Locutor animador representado por Javier Barrientos, oriundo de Sáenz peña dando camino al rubro recitador gauchesco donde la poesía y la historia no faltó ya que Gerardo Ojeda nos dio a conocer las vivencia de su Tata, entre miradas del jurado por su gran desempeño la noche siguió latiente con un clima muy festivo para el Chaco, dándole el toque picante de Los Chimichurris en el rubro dúo de canto.
Pero las voces chaqueñas no quedaron solamente allí, más tarde se suma a este momento cantoral Vanesa Orescovich, en el rubro solista de canto quien dejó su tono mezzosoprano en los corazones del público.
Llevándose una ovación.
Terminado estos rubros, la danza dio su presencia, dejando en cada paso la cultura del Chaco. Con Ivan Vera y Vanina Salina en el rubro pareja de danza bailando un chamamé, tiempo después ella subió al escenario la fuerza de las canoeras como propuesta para Paisana Nacional.
La trasnochada de este grupo no era en vano porque llegaban justamente ellos, La Trasnochera con el rubro cuadro costumbrista regional, para luego cerrar la noche de competencia en el rubro conjunto de danza.
Por otra parte, durante la jornada de ayer jueves, los participantes chaqueños de las distintas categorías de Malambo vivieron un momento clave en el camino hacia la competencia: la esperada prueba de escenario. Fue el primer contacto directo con las tablas, ese espacio sagrado donde el cuerpo, el ritmo y la tradición comienzan a dialogar a través del sonido firme de las botas.
La prueba no solo permitió reconocer el escenario, sus dimensiones y su energía particular, sino que también marcó el inicio de una conexión profunda entre cada malambista y el lugar donde, en pocas horas, se pondrá en juego el esfuerzo de años de preparación y disciplina por esta pasión.
Hoy, ese camino llega a su punto culminante. El gran día ya está en marcha y el último tramo se acerca rápidamente. Con el corazón latiendo al ritmo del bombo y el espíritu cargado de expectativas, los malambistas chaqueños se preparan para darlo todo, honrando una tradición que se transmite de generación en generación.
Desde Chaco, el deseo es uno solo: que cada presentación sea disfrutada al máximo y que el escenario reciba con fuerza y respeto a quienes lo pisan con orgullo.


