La ciudad de Santa Lucía atraviesa horas de profunda incertidumbre tras el violento frente de tormenta que azotó a la región. Las intensas precipitaciones, que superaron los 100 milímetros, han provocado que el río Santa Lucía, junto a los riachos y arroyos de la cuenca, se encuentren actualmente “al tope”, obligando a las autoridades de Defensa Civil a un monitoreo minuto a minuto del caudal.
Según los registros hídricos de las últimas horas, la altura del río se sitúa en los 3,40 metros, quedando a tan solo 20 centímetros del nivel de evacuación técnica, estipulado en los 3,60 metros.
A pesar de que durante la recorrida nocturna se notó una desaceleración en el ritmo de ascenso, el estado de alerta persiste. Las autoridades mantienen contacto fluido con Defensa Civil de San Roque, desde donde advirtieron que todavía se espera el ingreso de más agua proveniente de la cuenca superior.
Familias afectadas y zonas críticas
El impacto social del fenómeno ya se hace sentir. Hasta el momento, el informe oficial reporta:
– Cinco familias evacuadas: se encuentran asistidas y alojadas en el polideportivo municipal.
– Quince personas autoevacuadas: ciudadanos que decidieron abandonar sus hogares por sus propios medios ante el avance del agua.
Uno de los puntos de mayor conflicto sigue siendo el barrio Polvorete y otras zonas cercanas a la costa. Desde los equipos de rescate señalaron la problemática recurrente de la ocupación de terrenos inundables. “Son lugares donde la gente no debería construir; en varias oportunidades se los ha reubicado, pero lamentablemente vuelven a asentarse en áreas de riesgo”, explicaron fuentes municipales.
Alivio para la producción
En medio de la emergencia, el sector productivo motor económico de la localidad trajo un parte de tranquilidad. A pesar de la magnitud de la lluvia, la horticultura y la ganadería no han sufrido consecuencias graves.
Los productores informaron que la zona de carpas e invernaderos no se encuentra en áreas ribereñas de riesgo directo. De hecho, algunos referentes señalaron que, tras períodos de sequía o intenso calor, “este es el momento donde la tierra está siendo curada”, minimizando el impacto negativo de la humedad en los cultivos actuales.
Pronóstico inestable
La preocupación no cesa debido a que el pronóstico meteorológico indica que las condiciones de inestabilidad continuarán. Con un suelo ya saturado, cualquier nueva precipitación podría disparar el nivel del río por encima de los 3,60 metros, lo que obligaría a operativos de evacuación masivos en toda la línea de la ribera.
La localidad de San Roque se encuentra en estado de alerta tras el intenso frente de tormenta que descargó más de 100 milímetros de agua en la zona el pasado viernes. La saturación de los suelos y el rápido ascenso de los riachos han puesto al cauce principal del río Santa Lucía bajo un monitoreo crítico, ya que el agua que baja desde la cuenca superior amenaza con afectar los lugares bajos de la ciudad.
La preocupación principal de las autoridades sanroqueñas radica en el comportamiento hídrico de las ciudades vecinas. Según informes de Defensa Civil, el río en la zona ya se encuentra “al tope” de su capacidad. Existe un contacto fluido y permanente con las autoridades de Santa Lucía, quienes ya reportaron familias evacuadas y un nivel de agua que roza la etapa de evacuación técnica (situándose en los 3,40 metros, a solo 20 centímetros del límite crítico).
“Lo que sucede en San Roque es el preludio de lo que luego impacta río abajo, pero también recibimos el agua de las precipitaciones que caen más al norte. Todavía se espera que el nivel del agua pueda subir un poco más en las próximas horas”, explicaron fuentes vinculadas a los equipos de rescate.
Operativos de prevención
Ante este escenario, la Municipalidad de San Roque y los cuerpos de bomberos voluntarios han iniciado recorridas preventivas por los sectores ribereños. Si bien hasta el momento no se ha informado de un número masivo de evacuados como en la vecina Santa Lucía, el estado de “apresto” es total.
El foco de atención está puesto en:
– Zonas ribereñas: control de viviendas asentadas en sectores inundables.
– Limpieza de desagües: control de bocas de tormenta para evitar que el agua quede atrapada en el casco urbano.
– Asistencia social: preparación de centros de albergue en caso de que el río supere las defensas naturales.
A diferencia de lo ocurrido en ciudades como Esquina, donde el temporal causó daños materiales en muebles y electrodomésticos, en San Roque el mayor impacto se vigila en los caminos rurales. La transitabilidad de las rutas provinciales que conectan con los parajes cercanos es monitoreada, ya que los pequeños arroyos y bañados se encuentran con niveles de saturación máxima.
Al igual que en Santa Lucía, el sector productivo respira con cierta cautela, ya que las precipitaciones, aunque excesivas, han servido para “curar la tierra” tras períodos de altas temperaturas, siempre y cuando el agua no permanezca estancada en las áreas de cultivo.


