En el marco de este nuevo aniversario, esta mañana se llevó a cabo el acto conmemorativo en las instalaciones del establecimiento, con la participación de autoridades educativas, representantes institucionales y miembros de la comunidad escolar.
Acompañaron la celebración la directora de la Región Educativa X C, Miriam Gómez, y el concejal Juan Chaussivert, quienes participaron de la jornada junto a docentes, alumnos, exalumnos y familias, en una fecha cargada de memoria, emoción y reconocimiento.
Una escuela nacida junto al crecimiento industrial de Barranqueras
La historia de la actual Escuela N° 433 está estrechamente vinculada al desarrollo industrial de Barranqueras. Así lo recordó el profesor e historiador Rubén Darío Benítez, al reconstruir el origen de la institución en el contexto del crecimiento fabril que marcó a la ciudad a mediados del siglo XX.
El nacimiento de la escuela se relaciona directamente con la instalación de la Fábrica Nacional de Envases Textiles, impulsada por el Estado Nacional en la década del 40, en un momento en que Barranqueras se consolidaba como un importante polo industrial y logístico del entonces Territorio Nacional del Chaco.
La fábrica fue autorizada mediante el Decreto N° 108.828 del 18 de diciembre de 1941, con el objetivo de producir hilados y lienzos de algodón destinados a la confección de bolsas textiles, en reemplazo del yute importado, cuya llegada se había dificultado por la Segunda Guerra Mundial.
La piedra fundamental del complejo fabril fue colocada el 12 de septiembre de 1942, con la presencia del entonces presidente de la Nación, Ramón Castillo, y del ministro Daniel Amadeo y Videla. Su construcción concluyó en septiembre de 1945.
El surgimiento de una comunidad y la necesidad de una escuela
Rubén Benítez destacó que la expansión industrial de Barranqueras y Puerto Vilelas generó un importante crecimiento poblacional, favorecido por el puerto, el ferrocarril, el movimiento comercial y la llegada de trabajadores especializados.
En ese escenario, se hizo imprescindible contar con una institución educativa que acompañara el crecimiento del barrio y brindara respuestas a las necesidades de las familias trabajadoras.
Fue así que la Escuela Primaria N° 433 fue creada por resolución del 28 de febrero de 1946, bajo el Expediente N° 5136/CH/1946, comenzando oficialmente sus actividades el 1 de abril de ese mismo año.
Los primeros pasos de la Escuela N° 433
La escuela inició sus actividades en un espacio cedido por la propia fábrica, ya que el edificio escolar todavía no estaba finalizado. En su primer año contó con 8 secciones de grado, desde primero inferior hasta quinto grado, y una matrícula inicial de 199 alumnos, de los cuales 187 finalizaron el ciclo lectivo.
Su primer director fue Ignacio Luis Bernabeis, acompañado por un grupo de docentes que sentó las bases de la educación en esa zona de la ciudad.
Crecimiento, compromiso y acompañamiento comunitario
Desde sus comienzos, la escuela contó con una activa participación de la comunidad. La cooperadora escolar tuvo un rol fundamental y logró, entre otras acciones, que la fábrica brindara diariamente mate cocido y pan para los alumnos.
Con el paso de los años, la institución fue creciendo. En 1947, ya contaba con 14 secciones de grado y cerró el ciclo con 335 alumnos. En 1948, la matrícula alcanzó los 394 estudiantes, lo que impulsó nuevas ampliaciones edilicias y propuestas formativas para la comunidad.
Ese mismo año, la cooperadora también promovió cursos de tejeduría, labores y economía doméstica, fortaleciendo el vínculo entre la escuela y el barrio.
80 años de historia, identidad y educación pública
A ocho décadas de su creación, la Escuela N° 433 continúa siendo una referencia educativa y social en Barranqueras, formando generaciones y sosteniendo una historia profundamente ligada al desarrollo de la ciudad.
La efeméride también fue una oportunidad para volver a poner en valor el pensamiento del profesor Rubén Darío Benítez, quien remarcó que “no se puede querer lo que no se conoce”, una frase que resume el sentido de preservar la memoria institucional y colectiva.
La celebración de sus 80 años no solo recordó el pasado de la institución, sino que también reafirmó su papel presente y futuro en la construcción de una comunidad más inclusiva, comprometida y consciente de su historia.


