Walter “Beto” Gómez, docente rural, decidió actuar al ver el esfuerzo de Lucas Martín, un alumno de 12 años que caminaba casi 4 kilómetros todos los días para poder llegar a clases, sin importar el calor, el frío o la lluvia.
Conmovido por la situación, el maestro inició una campaña para conseguirle una bicicleta, aunque fuera usada. Pero la respuesta superó todo: un empresario, al conocer la historia, donó una bicicleta nueva.
El propio docente la llevó hasta la escuela en su moto, en una escena cargada de emoción que rápidamente se volvió viral dentro de la comunidad.
La bicicleta no solo le facilitó el camino a Lucas, sino que se convirtió en un símbolo de lo que puede lograrse cuando hay empatía y compromiso.
Pero la historia no termina ahí. Gómez también consiguió guardapolvos para todos los alumnos de séptimo grado y ahora va por más: busca reunir fondos para las remeras y buzos de promoción de 16 estudiantes, todos de la etnia Qom, que sueñan con tener un recuerdo de su paso por la escuela.
Una muestra clara de que, cuando hay vocación y solidaridad, se pueden cambiar realidades.


