Las embarcaciones se concentraron debajo del Puente General Manuel Belgrano, que une las ciudades de Corrientes y Resistencia, en rechazo a la veda extraordinaria de pesca impuesta por las autoridades ambientales de ambas provincias.
La manifestación generó preocupación debido a que las lanchas y botes se ubicaron en el canal principal de navegación, una zona estratégica para el tránsito fluvial y el comercio regional. Ante la situación, se desplegaron fuerzas de seguridad y organismos con competencia sobre el río para monitorear el desarrollo de la protesta.
El conflicto se originó a partir de una disposición conjunta adoptada por organismos de control de Corrientes y Chaco, que resolvieron prohibir de manera temporal toda actividad pesquera en un tramo específico del río Paraná.


