La Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste dio un paso histórico en la defensa de su identidad institucional. Con la premisa de que no se puede construir el futuro sin conocer el pasado, se puso en marcha una nueva política destinada a proteger su legado y defender la memoria universitaria ante el paso del tiempo.
El objetivo principal de esta iniciativa es frenar el deterioro, la dispersión o el olvido del invaluable acervo cultural, científico y documental que la Facultad construyó durante décadas. Para lograrlo, se creó una herramienta concreta y especializada: el Consejo Asesor sobre Patrimonio Universitario.

Un rol activo en el rescate de la historia
El rol de este nuevo espacio será eminentemente práctico y territorial. El equipo de trabajo tendrá la misión de relevar, registrar, conservar y poner en valor todos los bienes de la institución. Esto abarca un universo amplio: desde documentos históricos, archivos y obras de arte, hasta instrumental científico, piezas botánicas y objetos de enseñanza.
La meta no es simplemente guardar objetos antiguos en un depósito. Sino catalogarlos con rigor científico para que vuelvan a ser accesibles para estudiantes, investigadores y la comunidad en general.

Un equipo multidisciplinario
Entendiendo la complejidad de esta tarea, la Facultad dispuso que el órgano de conservación esté conformado por un equipo plural. El cuerpo está integrado por autoridades de gestión, docentes investigadores con trayectoria en historia, arte y conservación, directores de departamentos académicos y personal técnico no docente. Esta composición garantiza que cada bien patrimonial sea analizado y protegido desde múltiples perspectivas académicas y profesionales.

Respaldo institucional
Para garantizar que esta tarea de rescate no sea una iniciativa aislada, sino una política permanente, la creación de esta herramienta fue tratada y aprobada de manera oficial por el Consejo Directivo de la Facultad.
Mediante esta resolución institucional, el Consejo Asesor de Patrimonio dejó de ser un proyecto para convertirse en un órgano formal de la casa de estudios, asegurando así que la defensa de la memoria institucional tenga continuidad y recursos en los años venideros.



