“Este foro no sólo es útil para abordar temas estratégicos como la vivienda, las finanzas locales, la salud pública, los sistemas alimentarios y la prevención de conflictos: nos permite entender el giro de 180 grados que está viviendo el planeta; es discutir la organización del Estado de abajo hacia arriba haciendo foco en el ser humano”, subrayó García.
Para el dirigente chaqueño, que viajó a Marruecos en representación de la Federación Argentina de Municipios, hay una visión colectiva de que los cambios geopolíticos actuales “están dejando a las personas al costado del camino en nombre de una hiper-productividad que tiene un puñado de ganadores y millones de perdedores”.
“El Estado nacional necesita los dólares de la minería y Vaca Muerta, pero Machagai, Las Breñas, Miraflores, necesitan caminos para los productores, médicos para los hospitales, actividad para el comercio, y un gobierno provincial capaz de articular esas demandas”, abundó.
“Es mentira que el mercado se regula solo; es el Estado el que debe decir ‘si en esta localidad se produce algodón, les dejo esta ruta como un billar para que lo puedan comercializar, les brindo herramientas para que sea más competitivos que los chinos’; ‘si estos pueblos fabrican muebles, solvento un polo industrial’, y así. El problema es que nos quieren correr el arco”, abundó.
“Quienes tenemos la responsabilidad de resolver los problemas de la gente somos muy parecidos en todos los pueblos y ciudades del mundo. Somos vecinos, familiares, amigos, compartimos todo, y sabemos que primero está el plato de comida, el pavimento, el agua corriente, pero que si a la gente le das la oportunidad, el progreso está garantizado. Esa es la diferencia de nuestra mirada sobre la política: no la vemos como un tablero de ajedrez”, evaluó.
“Cuando los colegas de otros países nos preguntan cómo es vivir en un régimen libertario y les hablamos de las rutas detonadas, de la salud en terapia intensiva, de comercios que cierran todos los días, del Estado en retirada, confirman sus sospechas sobre el tecno-capitalismo. La conclusión es la misma en todo el planeta: hay que volver a la fuente, la comunidad organizada”.


