Una vez más, el Parque Mitre se convierte durante el fin de semana en el epicentro indiscutible del trabajo de la tierra, el arte popular y el encuentro comunitario. Hoy, sábado 25, y mañana, domingo 26 de julio, desde las 8 y hasta las 22, abre sus puertas a la 26ª edición de las Ferias Francas, un evento consolidado como símbolo de identidad y resistencia productiva en la región.
En diálogo con diario época, María Antonia Báez, presidente de la Asociación de Ferias Francas, brindó detalles sobre la magnitud de esta nueva convocatoria que, a pesar de las dificultades logísticas y climáticas recientes, logra sostener una convocatoria masiva y diversa.
“Tenemos 400 expositores a nivel provincial e interprovincial”, destacó Báez al repasar el alcance de la feria. Si bien reconoció que este año existen mayores complejidades vinculadas a la movilidad y los costos de traslado, remarcó que el volumen de participantes se mantiene firme gracias a la valiosa incorporación de numerosos artesanos y emprendedores locales que se suman para exhibir sus producciones.
El espíritu federal e integrador del evento vuelve a quedar de manifiesto con la llegada de delegaciones procedentes de diversas provincias del NEA y el centro del país. Entre ellas se destacan productores de Chaco con una comitiva proveniente de la región de El Impenetrable que trae sus reconocidas variedades de miel, así como representantes de Misiones, Formosa y Buenos Aires, sumado al tradicional camión de pescados que acompaña cada edición. “Este encuentro no es solo un espacio de venta, sino de intercambio de saberes; los productores y artesanos van innovando año a año en sus formas de trabajo y comercialización”, remarcó la presidente de la Asociación de Ferias Francas.
Quienes recorran los distintos stands dispuestos en el predio se encontrarán con una amplísima gama de bienes: desde productos frescos de la chacra y sus derivados hasta dulces regionales artesanales y platos típicos que conformarán un atractivo patio de comidas.
Uno de los grandes atractivos de este año será el espacio de granja interactivo, especialmente pensado para que los más chicos y los vecinos puedan interactuar de cerca con animales de crianza como pollos y ovejas, comprendiendo de primera mano el origen de los alimentos que llegan a la mesa familiar. A ello se suman las vivencias compartidas por tejedoras de Mercedes en torno al trabajo con lana, espectáculos artísticos en horario vespertino y la participación especial de una casa de ropas de campo que protagonizará un desfile temático.
Más allá de la transacción comercial, Báez enfatizó que la feria representa un espacio dinámico de aprendizaje mutuo. “Como bien saben, todos los años, los emprendedores, artesanos y productores van innovando su forma de trabajo y de venta, porque este encuentro no es solo un espacio de venta sino de intercambio de saberes”, subrayó.
El cronograma prevé extender la atención hasta las 22, especialmente durante la jornada sabatina, cuando se espera que el flujo de visitantes se mantenga activo hasta entrada la noche. En tanto, para el domingo después del mediodía se programó una de las actividades más significativas y sentidas por el sector: el tradicional intercambio de semillas, realizado en homenaje a Santa Ana y a “Bendita Tierra”.
“Es nuestra herramienta fundamental del productor”, explicó Báez sobre las semillas nativas y criollas. “Se sumará también el público, ya que es un intercambio que valoramos mucho porque es también el motivo de nuestra forma de trabajo, de vida y de concientización. La verdad es que valoramos mucho porque el público se acerca, pregunta e intercambia año a año”.
Consultada sobre el presente del sector, la referente no ocultó los avatares económicos que atraviesan los trabajadores, agudizados recientemente por temporales de granizo que afectaron zonas productivas en los últimos días. No obstante, destacó la resiliencia innata de los feriantes: “Los productores hacen frente a las dificultades, diversifican su producción y se van acomodando al sistema de venta de corto y largo plazo, como las verduras o las comidas. Como todo argentino, se van acomodando al sistema de trabajo y a la ganancia diaria”.
Finalmente, Báez dejó un mensaje de agradecimiento hacia la comunidad correntina, al destacar que el consumidor constituye el “segundo capital” de los feriantes. Con esfuerzo, arraigo y sabor local, las Ferias Francas vuelven a demostrar que son mucho más que un mercado al aire libre: son el latido vivo de la economía social y regional.


