Una sonrisa, un juguete o simplemente un momento diferente pueden hacer mucho más llevadera una internación. Con esa premisa, el Servicio y la Guardia de Pediatría del Hospital 4 de Junio puso en marcha una nueva campaña solidaria destinada a acompañar a los niños y niñas que atraviesan una internación y a sus familias.
Los residentes del área de Pediatría comenzaron una campaña para juntar, juguetes, masas, cotillón para festejar el Mes del Niño.
La iniciativa se realiza cada año con motivo del Mes de las Infancias y ya lleva aproximadamente una década de vigencia. Durante las próximas semanas se recibirán donaciones de juguetes, ropa, pañales, golosinas, masas y elementos de cotillón, que luego serán destinados a las distintas áreas pediátricas del hospital. El objetivo central es reunir todo lo necesario para compartir una jornada especial con los pequeños pacientes y sus madres, especialmente con aquellos que deben permanecer internados durante varios días.
Las residentes de Pediatría explicaron que la propuesta se desarrolla desde hace al menos diez años y que, con el paso del tiempo, se convirtió en una tradición muy esperada dentro del hospital. La idea es realizar una fiesta central el domingo 23 de agosto, con chocolatada, masas, golosinas y juguetes para los niños que se encuentren internados en las distintas áreas de Pediatría.
Pero la solidaridad no se limita a esa fecha. A medida que llegan las donaciones, los elementos también son entregados a los pequeños que reciben el alta médica, para que puedan llevarse un recuerdo durante su regreso a casa.
La gente siempre dice presente
Desde el equipo de Pediatría destacaron especialmente la respuesta que reciben de la comunidad. La colaboración se mantiene durante todo el año y no solamente durante la campaña del Mes de las Infancias. Juguetes didácticos, ropa y otros elementos son recibidos habitualmente por el servicio.
Las profesionales remarcaron que este acompañamiento adquiere todavía mayor importancia en momentos en que muchas familias atraviesan dificultades económicas. “Muchas mamás llegan con su hijo con lo puesto y quedan internadas varios días, dependiendo del diagnóstico”, explicaron. En esos casos, el hospital se convierte temporalmente en el lugar donde transcurre buena parte de la vida cotidiana de esas familias.
Más que atención médica
La tarea de los profesionales no se limita al tratamiento de la enfermedad. Las residentes contaron que también procuran generar un ambiente más amigable para los chicos y sus madres, especialmente en sectores de mayor complejidad como la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica (UTIP).
La decoración de las salas, los globos, los juguetes y distintas actividades forman parte de ese acompañamiento. Y hay un pedido que se repite entre los más pequeños: personajes de La Granja de Zenón, uno de los favoritos a la hora de elegir juguetes y elementos para ambientar los espacios. Son pequeños detalles que buscan transformar, aunque sea por un rato, la rutina de una internación.
Las residentes señalaron que el trabajo cotidiano permite establecer un vínculo especial con las familias, especialmente con aquellas que llegan desde localidades alejadas de Sáenz Peña. Muchas madres permanecen prácticamente todo el tiempo junto con sus hijos durante la internación y encuentran en el personal de Pediatría no solamente asistencia profesional, sino también acompañamiento humano.
“Se forma un lazo que permite conocer mucho más allá de la situación de salud por la que llegaron”, explicaron. En ese contexto, la campaña solidaria aparece como una extensión de esa tarea: cuidar, acompañar y generar un momento de alegría en medio de una situación que para un niño y su familia puede resultar difícil.
Una fiesta que depende de todos
La celebración de agosto está prevista y las residentes aseguran que habrá fiesta. Pero para que pueda concretarse con todos los elementos que esperan reunir, nuevamente será fundamental la colaboración de la comunidad. Se reciben golosinas, masas, juguetes, cotillón, ropa, pañales y todo aquello que pueda contribuir a hacer más agradable la estadía de los pequeños pacientes. Cada aporte, por pequeño que parezca, puede convertirse en una sonrisa para un niño que está lejos de su casa.
Fuente: DiarioNorte


