Tras un arduo trabajo de campo, efectivos de la Policía Rural y Ecológica de La Cruz lograron recuperar y restituir un lote de 41 vaquillas que se habían extraviado de su propiedad.
El misterio comenzó con una alerta telefónica proveniente del establecimiento “Ñanderoga”, un campo ubicado a la vera de la Ruta Provincial 40. El personal del lugar se topó con una postal imprevista: decenas de animales ajenos pastaban dentro de sus límites. De inmediato, dieron aviso a las autoridades ante la sospecha de que pudiera tratarse de un movimiento irregular de hacienda o un golpe de cuatrerismo.
Una comisión policial de la base de La Cruz, encabezada por el comisario mayor Fernández, se trasladó rápidamente al lugar. Los uniformados debieron recorrer cerca de 200 kilómetros por caminos vecinales y rutas de la región para acudir al llamado.
Una vez en el terreno, los agentes rurales iniciaron una minuciosa labor técnica. Revisaron una por una las marcas a fuego y las señales grabadas en las orejas del ganado. Este “DNI animal” fue la clave para resolver el enigma. Tras cotejar los registros oficiales con los diseños identificados en el pelaje de las vaquillas, los investigadores determinaron que toda la hacienda pertenecía en realidad al establecimiento “San Juan Corá”, una estancia situada a unos 20 kilómetros del punto del hallazgo.
Con el panorama esclarecido, las autoridades se contactaron con los responsables de “San Juan Corá”. A las pocas horas, el encargado del campo se presentó en el lugar y reconoció formalmente a cada uno de los ejemplares de su stock.
El operativo se completó bajo la estricta supervisión y directivas de las autoridades de la Fiscalía de Paso de los Libres, quienes avalaron los peritajes y ordenaron la restitución inmediata de los animales.
Tras varias horas de trabajo y llamadas cruzadas, las 41 vaquillas emprendieron el regreso a casa con su legítimo dueño, cerrando un episodio que, gracias a la rápida acción policial, no terminó en pérdidas millonarias para el productor afectado.


