Aquel día, el pueblo trabajador salió a las calles en una pueblada histórica para exigir la libertad de Juan Domingo Perón. No fue solo el rescate ferviente de un líder al que sentían propio; fue la prueba irrefutable de lo que puede construir un pueblo cuando se reconoce como tal, cuando lo une una convicción invencible sobre el bien común y la soberanía. De allí nacieron las banderas que nos definen: la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.
A lo largo de su historia, el peronismo ha funcionado como el motor de transformación indispensable para consolidar la soberanía nacional, impulsar el desarrollo industrial y garantizar oportunidades reales para cada argentino. Conquistas históricas como el aguinaldo, las vacaciones pagadas, la universidad pública y gratuita, el voto femenino y la convicción de un Estado presente – diseñado para proteger al ciudadano y no para resguardar privilegios de unos pocos – se convirtieron en derechos irrenunciables que hoy integran la identidad nacional. Ese legado que comenzó en 1945 trascendió los límites partidarios para impregnarse en el ADN cultural de nuestra sociedad. Tal es así que se produce un fenómeno muy particular: incluso quienes se posicionan desde el antiperonismo ejercen y disfrutan día a día de conquistas nacidas de nuestra doctrina.
El peronismo está llamado, de manera ineludible, a ser la principal fuerza política de alternativa, tanto a nivel nacional como en nuestra provincia del Chaco. Estamos frente a una realidad que duele: sectores enteros de nuestra ciudadanía están sufriendo y sangrando a causa de políticas de insensibilidad. Frente a eso, debemos reafirmar con convicción que la política y el Estado tienen que estar siempre al servicio del pueblo, como verdaderas herramientas de transformación social, desarrollo productivo, impulso industrial y crecimiento económico para cada una de nuestras comunidades.
Como herederos del legado del General Perón, sabemos que la renovación y la reconstrucción no se imponen desde arriba: la unidad se construye desde abajo, escuchando, incluyendo a todos los actores y comprometiéndonos en el territorio. Ese es el mensaje de la corriente “Nos Verán Volver”. No es solo un nombre ni una consigna de resistencia; es la certeza de que el peronismo vuelve con nuevos actores, con la madurez necesaria para interpretar el pedido de una sociedad que exige respuestas concretas.
Porque la lealtad no es una bandera retórica que se declama, sino una conducta que se demuestra en los hechos: defendiendo la dignidad del pueblo y trabajando sin descanso por una Patria con verdadera justicia social, independencia económica y soberanía política. Es militar y trabajar todos los días para ampliar derechos.
Y la lealtad hoy no se demuestra mirando únicamente al pasado, sino asumiendo la responsabilidad del presente y del futuro. Estamos preparados para competir, para construir esa alternativa y para liderar este camino. Mantenemos la frente en alto y el compromiso intacto: en 2027, la unidad y la Lealtad van a cambiar para siempre la vida de las y los chaqueños.
*Precandidato a Gobernador del Chaco para 2027.-


