La Unidad Fiscal de Santo Tomé, bajo la dirección del Dr. Facundo Cabral, dio un paso decisivo en la causa que investiga la feroz agresión sufrida por Araceli Ponce (23 años) a principio de abril en las afueras de un local bailable de esa ciudad.
El Ministerio Público solicitó formalmente al Juzgado de Garantías la imputación de las cinco mujeres involucradas bajo los cargos de “lesiones leves agravadas y abuso sexual”.
El hecho, que generó un repudio generalizado en toda la provincia de Corrientes, ocurrió la madrugada del domingo 5 de abril. Según la instrucción, la víctima fue abordada a la salida de un conocido local nocturno por Adela Magalí N., Ailen L.C., María Soledad M,, Nélida A. y Leonor B., señaladas como las autoras materiales de una golpiza que dejó a Ponce en grave estado.
La presentación judicial detalla la saña del ataque: la víctima recibió golpes de puño, patadas en sus partes íntimas y fue golpeada con un casco en la cabeza, según reveló una información publicada este viernes por el portal Urgente Santo Tomé.
Sin embargo, el punto más crítico de la acusación reside en los vejámenes y ultrajes cometidos, ya que las agresoras desnudaron a la joven frente a los presentes, dejándola semidesnuda en la vía pública.
Por estos actos, la Fiscalía sostiene que la figura de abuso sexual es el cargo más grave que deberán afrontar.
En este sentido, se considera que esa imputación, llegado el momento del juicio, podría derivar en una pena de 3 a 5 años de prisión de cumplimiento efectivo para las mujeres implicadas.
Fuentes judiciales indicaron que la Fiscalía ya cuenta con todos los elementos probatorios reunidos y considera que el hecho está plenamente probado.
Tras permanecer hospitalizada debido a la gravedad de sus heridas, el caso de Araceli Ponce se convirtió en una bandera de lucha en Santo Tomé, donde la comunidad continúa movilizada exigiendo una sentencia ejemplar que ponga fin a la violencia e impunidad.
Cabe señalar que la víctima, admitió que se aferró a su hijo para continuar con su vida, después de lo vivido. Consideró que el ataque estuvo planificado. “Iba cruzando la calle cuando veo que eran siete chicas que me gritaban. Ya estaba todo planificado, muchas estaban descalzas”, relató por lo ocurrido a la salida del pub ubicado por calle Centeno, entre Rivadavia e Irigoyen.
“Quise escapar, pero me alcanzaron. Ahí pierdo la conciencia por un momento. Me dieron una golpiza terrible, me pegaban con un casco. Eran cinco las que me golpeaban”, agregó. Recordó que en un momento logró incorporarse y pedir ayuda: “Me subí a la vereda, me puse detrás de un árbol y pedí que alguien me tapara. Me arrastraron de los cabellos y me siguieron golpeando. La gente miraba, algunos se reían, nadie me ayudaba”.


