Resistir la biblioclastia, brindada por Jimena Gusberti, profesora, especialista en literatura para niños y jóvenes y promotora de la lectura. La actividad estuvo organizada por la Biblioteca de Cultura del ICCh, teniendo como marco el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.
La propuesta contó con la participación de estudiantes, docentes y bibliotecarios. Y se concretó con el fin de auspiciar nuevos espacios y canales de reflexión, discusión y debate sobre el futuro del libro, las bibliotecas y la literatura.
El concepto de biblioclastia hace alusión a la destrucción de libros con intencionalidad. “En lo primero que pensamos, acá en Argentina al menos, es en la quema de los libros del Centro Editor de América Latina (CEAL) en Sarandí, en 1980, propiciada por la dictadura militar. Pero en realidad queremos hacer referencia a una noción más amplia”, explicó Gusberti, quien es integrante del colectivo Basta Biblioclastia.
La fundadora y referente de este movimiento es Mela Bosch, lingüista, ex profesora titular de la UNLP, y ex directora de CAICYT-CONICET. Desde este grupo de trabajo e investigación se concibe a la biblioclastia de forma general como el atentado al derecho básico de acceso equitativo al conocimiento.
“Actualmente ya no se incendian libros en una pira, pero la biblioclastia ha adoptado otras modalidades. En el presente, existen persecuciones y ataques a los trabajadores de cultura, a los gestores, y a quienes conservan archivos de memoria”, refirió Gusberti.
“Y también es inevitable abordar lo que sucede con el mundo digital, donde el sesgo algorítmico y las modalidades de consumo y desarrollo virtual están imponiendo otras dinámicas. Desgraciadamente podemos observar una propensión a achicar las posibilidades de acceso a la información de calidad y al conocimiento, lo cual tratamos de analizar y contrarrestar”, agregó.


