El mundo de la cultura correntina atraviesa un momento de profundo pesar tras el fallecimiento de Osmar “Cacho” Sorbellini, destacado artista plástico, caricaturista y formador de generaciones. Nacido en Santa Fe, pero correntino por elección, su legado trascendió el ámbito artístico para convertirse en una referencia ineludible de la identidad cultural de la provincia.
Con una trayectoria que combinó talento, disciplina y vocación docente, Sorbellini dejó su marca tanto en el ámbito nacional como local. En Buenos Aires, trabajó en medios de gran relevancia como el diario La Nación, donde fue caricaturista exclusivo, y en Crónica, donde se desempeñó como jefe de Arte. Su formación en Bellas Artes y sus viajes por Europa enriquecieron su mirada, consolidando un estilo propio que combinó precisión técnica y sensibilidad expresiva.
Sin embargo, fue en Corrientes donde desarrolló su faceta más influyente. Radicado desde hace décadas, se convirtió en una figura central de las artes visuales. Sus caricaturas, ilustraciones y trabajos gráficos formaron parte del paisaje cotidiano de los lectores de medios locales, entre ellos el diario época, donde colaboró con sus trazos inconfundibles que aportaron identidad y calidad estética a sus páginas.
Su compromiso con la enseñanza fue otro de los pilares de su vida. En 1997 fundó la Academia Sorbellini, espacio que se transformó en semillero de artistas. Por sus aulas pasaron cientos de jóvenes que encontraron en él no solo a un docente, sino a un guía capaz de despertar vocaciones. Su generosidad y capacidad para transmitir conocimientos le valieron el reconocimiento como “formador de formadores”, distinción otorgada en 2008 por el Instituto de Arte dirigido por Dionisio Soler.
La obra de Sorbellini fue tan diversa como prolífica. Incursionó en la pintura al óleo, la acuarela, el humor gráfico y el dibujo publicitario. También exploró temáticas vinculadas al tango, los paisajes litoraleños y los personajes cotidianos. Entre sus exposiciones más destacadas se encuentran “Conjunción de Placeres Artísticos” y “Los Sorbellinis”, esta última junto a su hija Sandra, también artista plástica.
En 2010 publicó “Esta sola vida ”, libro que sintetiza su recorrido artístico y reflexiones personales. A lo largo de los años, su estilo se caracterizó por un trazo ágil y preciso, capaz de captar la esencia de sus personajes con una mirada aguda y, muchas veces, cargada de humor.
Más allá de su obra, su mayor legado está en la huella que dejó en la comunidad artística. Sorbellini no solo enseñó técnicas, sino que formó sensibilidad, criterio y pasión por el arte. Su aporte a medios como época consolidó un vínculo entre el arte y el periodismo gráfico que enriqueció la cultura local.
Corrientes despide a uno de sus grandes referentes. Un maestro que hizo del dibujo un lenguaje universal y de la enseñanza, una forma de trascender.
Fuente: DiarioEpoca


