Germán Fernández Leyes, agrimensor, explicó que el primer paso en este proceso es la llegada del equipo social y del de agrimensura al barrio, que hacen una recopilación de datos, casa por casa, se miden las parcelas y se identifica la superficie construida.
Esta información sirve para, luego, elaborar un plano de mensura, que acompañará al proyecto de ordenanza que deberá ser aprobado por el Concejo Municipal y, posteriormente, presentado en la Dirección de Catastro de la Provincia.
Una vez que se cumplen esos requisitos, el plano está en condiciones de pasar a la Dirección de Tierras del Municipio en donde se confeccionan los títulos de propiedad y se los entrega a cada uno de los adjudicatarios que fueron registrados.


