La XXXI Reunión de Comunicaciones Científica y Tecnológica de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) cerró su edición con una conferencia de la doctora Tamara Rubilar, titulada “Del Paper a las Personas. El desafío de transformar ciencia en soluciones reales”.
La disertación convocó en el auditorio al rector de la UNNE, doctor Gerardo Omar Larroza; a la secretaria general de Ciencia y Técnica, doctora Laura Leiva; a la coordinadora de Institutos de Investigación, doctora Rosana Gerometta; y a científicos, científicas e investigadores de la institución.
Rubilar se graduó en Biología en la sede Puerto Madryn de la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, donde hoy integra el Consejo Directivo del Instituto Patagónico del Mar y dicta las cátedras de Ecofisiología Animal Comparada y Estadística Básica en la Universidad del Chubut. Es investigadora del Laboratorio de Oceanografía Biológica (LOBio) del CESIMAR CCT CENPAT CONICET y dirige el Laboratorio de Química de Organismos Marinos (LabQuiOM).
La investigación que la hizo conocida a la doctora Rubilar en el mundo científico-tecnológico argentino no fue un proyecto institucional ni un llamado a concurso. Fue la enfermedad de su hijo, quien padecía una afección autoinmune que requería altas dosis de corticoides.
Rubilar comenzó a estudiar los erizos de mar en búsqueda de un tratamiento alternativo. Halló, en las huevas de la especie patagónica Arbacia dufresnii, una molécula denominada Echinochrome A, con propiedades inmunomoduladoras y antioxidantes. Tras aplicar los protocolos propios del método científico y realizar las extracciones correspondientes, logró que su hijo dejara la medicación. La eficacia y la seguridad del compuesto quedaron comprobadas.
A partir de ese hallazgo, Rubilar y su equipo fundó ERISEA S.A., la primera empresa de base tecnológica con licencia de biotecnología acuícola del CONICET. Con sede en Puerto Madryn, la empresa desarrolló un método para extraer el activo sin dañar el entorno, con un protocolo de bienestar animal que minimiza el sufrimiento del erizo.
En la actualidad comercializa cuatro suplementos dietarios aprobados por la ANMAT: Echa Marine (para síntomas del COVID-19 prolongado), Marine Epic (salud celular y actividad mitocondrial), Marine Fusion (omega-3 y antioxidantes para la salud cerebral, ocular y cardiovascular) y Marine Pulse (salud cardiovascular).
En 2020, Rubilar profundizó sus estudios sobre los erizos de mar para analizar su relación con el coronavirus. La Universidad de Harvard la convocó para exponer los resultados y la impulsó a participar en una investigación sobre las secuelas del COVID-19, trabajo que realizó junto a la investigadora Marisa Avaro. Las conclusiones se presentaron en el seminario “Global Health, Biodiversity, and Therapeutics”, con participación de científicos de todo el mundo. El Honorable Senado de la Nación emitió una Declaración de Interés a los desarrollos de biotecnología acuícola de ERISEA y su aplicación en el tratamiento de secuelas del COVID-19.
Las cinco lecciones. Además de compartir su experiencia, la doctora Rubilar expuso las cinco lecciones que extrajo de su trayectoria. Estas herramientas que le resultaron tan provechosas, fueron desarrolladas detalladamente a quienes forman parte del sistema científico de la UNNE.
Lección 1: importa más la pregunta que la publicación. La publicación es necesaria, pero no puede ser el fin. “Intentemos cambiar esa idea”, sostuvo. Para la investigadora, la concentración en la pregunta que subyace a cada investigación es lo que permite proyectar el impacto de la respuesta. “Si la pregunta no me incomoda, no me resulta difícil, probablemente no valga la pena”, afirmó. Como ejemplo, señaló que a partir de ERISEA S.A. se desarrollaron tecnologías en áreas sin relación con la farmacología, entre ellas el tratamiento de residuos y procesos con microalgas.
Lección 2: el método científico también sirve para emprender. La segunda lección giró en torno a la utilidad del método científico fuera del laboratorio. Rubilar trazó una equivalencia entre las etapas del proceso científico y las del emprendimiento: la hipótesis es el modelo de negocio; la replicación es el escalado; la bibliografía es el análisis competitivo, conocido como benchmarking; el experimento es el producto mínimo viable. “En las startups que salen de la ciencia, es muy importante ser flexible, poder interactuar, pensar hacia dónde uno puede ir”, señaló. Agregó, que quien necesite escalar un desarrollo debe trabajar con ingenieros. “Yo, si no me juntaba con ingenieros, no escalaba nada”, dijo.
Lección 3: las ideas se ejecutan, y se ejecutan en equipo. La tercera lección partió de una distinción entre tener una idea y ejecutarla. “Las ideas las puede tener todo el mundo, pero las ideas son las que se ejecutan”, dijo Rubilar. Y fue más allá: las ideas ejecutadas en solitario producen soluciones de alcance reducido. La escala, según la investigadora, requiere de otras personas. “Anímense. Personas increíbles pueden querer participar con ustedes”, cerró este punto.
Lección 4: Argentina tiene un sistema fiscal pensado para los científicos que emprenden. En palabras de Rubilar, “la única que nadie dice”. La investigadora señaló que Argentina cuenta con marcos legales que benefician a quienes crean empresas de base tecnológica. Describió dos leyes en particular. La Ley de Economía del Conocimiento (Ley Nacional N° 27.506) otorga beneficios fiscales, reducción de contribuciones patronales y estabilidad fiscal a empresas que aplican el conocimiento, la digitalización y la ciencia en la producción de bienes o servicios. La Ley de Promoción del Desarrollo y Producción de la Biotecnología Moderna y la Nanotecnología (Ley 26.270), vigente hasta 2034, otorga beneficios fiscales a empresas que inviertan en investigación y desarrollo. “Es importante para la hora de buscar inversión”, subrayó.
Lección 5: las distancias pasan por las decisiones. La última lección fue la que más espacio dio a la geografía como dato. Rubilar recordó que opera desde Puerto Madryn, una ciudad de la Patagonia con conectividad, infraestructura y condiciones que distan de los centros tecnológicos del país. Sin embargo, señaló que esa distancia dejó de ser determinante. “Ahora las distancias pasan por las decisiones que se toman”, afirmó. Y agregó: “Este mundo interconectado te permite hacer cosas que hace 20 años eran imposibles”. El paper de hoy, dijo, puede transformarse en cinco o en diez años en una empresa, en una industria, en una solución para una familia, en una solución agrotecnológica o en una solución local. “Lo importante es qué pregunta me pregunto y hacia dónde la quiero llevar, un propósito final que puedo construir con mi actividad científica”, concluyó.
Reconocimientos. ERISEA S.A. acumula reconocimientos nacionales e internacionales. En 2026 recibió en México el premio a la empresa más invertible de Latinoamérica, que destacó su biotecnología y su potencial en el sector acuícola. En 2025 obtuvo el primer lugar a nivel nacional en el concurso “Emprendimiento Argentino”, categoría Crecimiento y Expansión. El Senado de la Nación le otorgó una Declaración de Interés Nacional por el impacto de sus desarrollos en la salud humana y la transferencia de conocimiento. La empresa también cuenta con el Sello Origen Chubut, distinción del Ministerio de Producción que reconoce el valor agregado y la identidad de los productos de la provincia. Es, además, miembro fundador del Congreso Latinoamericano de Equinodermos y socia fundadora de la Red Iberoamericana de Equinodermos.


