Durante su intervención, Capitanich recordó que, junto a otros senadores, impulsó un régimen federal de promoción para la producción de biocombustibles, basado en una estrategia sostenible y sustentable. “Nosotros propusimos, junto a otros senadores, un régimen de promoción federal para la producción de biocombustibles”, señaló, y remarcó la importancia de promover el “valor agregado en origen, a través de PyMEs industriales y cooperativas agropecuarias”.
Uno de los principales puntos de diferencia planteados por el senador está vinculado con el corte obligatorio de biodiesel. Capitanich sostuvo que la propuesta que acompañó establecía alcanzar un 15% en un plazo de 24 meses, mientras que el proyecto en tratamiento lleva el porcentaje al 10%. “Claramente mantenemos una disidencia respecto al tema de biodiesel y el corte que pretendemos es del 15% y no del10”, afirmó.
También expresó su preocupación por la situación de las PyMEs no integradas. “Nosotros observamos que existe una regresión desde el punto de vista de la participación de las PyMEs no integradas, del 7,5% al 3%”, señaló. Y advirtió que, en ese contexto, la medida “perjudica notoriamente a las provincias” donde se encuentran radicadas las 25 plantas vinculadas a esta actividad, entre ellas Buenos Aires, Santa Fe, San Luis, Entre Ríos y La Pampa. En ese sentido, propuso sostener un cupo para las PyMEs no integradas de no menos del 7,5%.
Capitanich también puso el foco en las oportunidades para las economías regionales y, particularmente, en las provincias productoras de maíz. “En provincias como las nuestras, que tienen producción, por ejemplo, de maíz, es un tema interesante establecer cupos con un régimen de incentivo para el procesamiento, tanto para pequeñas y medianas empresas como cooperativas”, sostuvo. Según explicó, esta estrategia permite promover la generación de empleo directo e indirecto como resultado de la agregación de valor en las cadenas productivas e implica, además, incentivos al régimen de inversión.
El senador advirtió además que el proyecto presenta un enfoque “estrictamente regulatorio” y planteó la necesidad de fortalecer su perspectiva de desarrollo federal, con mayor arraigo territorial y una participación más activa de las PyMEs y cooperativas del interior. Entre sus propuestas, incluyó también el impulso a los biocombustibles avanzados, el aprovechamiento de residuos agrícolas y lignocelulósicos, la biomasa forestal y la articulación técnica con organismos como el INTA, el INTI y las universidades nacionales.
“Hay cierta endeblez desde el punto de vista del desarrollo federal, con el arraigo territorial, las PyMEs y las cooperativas del interior”, sintetizó Capitanich al fundamentar las principales diferencias que mantuvo respecto del proyecto y la necesidad de perfeccionar su redacción final.


