El acto se realizó en el Museo del Hombre Chaqueño, y reunió a autoridades provinciales, como la vicepresidente del Instituto de Cultura, Daniela Valdez; el vocal del ICCh, Marcelo Dojas; la Vocal Indígena del ICCh, Daniela Zacarías; la Subsecretaria Intercultural Bilingüe, Vilma Coria; la directora a cargo del Museo del Hombre Chaqueño, Yamila Romero; el diputado Rodolfo Schwartz; desde Córdoba, el Secretario de Turismo, Cultura, Deporte e Innovación de Carlos Paz, Sebastián Boldrini; integrantes de organismos de Derechos Humanos como Diego Vigay e investigadores que participaron del proceso de reconstrucción histórica y del Juicio por la Verdad por la Masacre de Napalpí y referentes del Idach y de comunidades indígenas.
La carabina perteneció a Carlos Eleodoro Ferro, abuelo de Solans, quien integró el grupo de civiles que participó junto a las fuerzas de seguridad en la represión perpetrada el 19 de julio de 1924 en la entonces Reducción de Napalpí. La incorporación de la pieza constituye una acción vinculada al proceso de reparación histórica impulsado a partir del Juicio por la Verdad desarrollado en 2022.
La Justicia Federal estableció en aquel proceso la responsabilidad del Estado nacional en la planificación, ejecución y encubrimiento de la Masacre de Napalpí y declaró que los hechos constituyeron crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco de un proceso de genocidio contra los pueblos indígenas. La sentencia dio por probado el homicidio agravado y la reducción a la servidumbre de entre 400 y 500 integrantes de los pueblos Qom y Moqoit.
La vicepresidente del Instituto de Cultura del Chaco, Daniela Valdez, destacó el valor de la incorporación de la pieza al patrimonio histórico provincial y señaló que se trata de un objeto que permite materializar y transmitir una parte fundamental de la historia chaqueña: “Esta pieza que hoy se suma al patrimonio materializa la memoria. Es muy fuerte poder contar con ella para relatar lo que hoy sabemos y generar espacios de reflexión”, expresó. Asimismo, remarcó la responsabilidad que implica conocer y transmitir estos acontecimientos: “El desafío es preguntarnos si hacemos lo mejor que podemos con lo que sabemos hoy. Ese saber tiene que servir para reflexionar y para asumir nuestra responsabilidad”.
Por su parte, la directora del Museo del Hombre Chaqueño, Yamila Romero, señaló que la institución asume la responsabilidad de recibir, custodiar y preservar transitoriamente la pieza hasta que pueda ocupar su lugar definitivo en el futuro Museo por la Memoria de Napalpí.
“Ser depositarios de este testimonio material de nuestra historia representa un honor, pero sobre todo un profundo compromiso”, manifestó Romero. En ese sentido, sostuvo que contar la historia del Chaco supone abordar tanto aquello que constituye motivo de celebración como “aquella historia que nos duele, la que durante mucho tiempo no se contó y que necesitamos conocer para comprender quiénes somos”.
Durante el acto, el fiscal federal Diego Vigay, quien intervino en el Juicio por la Verdad, situó la incorporación de la carabina dentro del proceso de memoria, verdad, justicia y reparación histórica. También recordó el aporte realizado durante décadas por sobrevivientes, familiares, integrantes de las comunidades, docentes e investigadores para reconstruir los acontecimientos de Napalpí y hacer posible el proceso judicial.
A su turno, Daniela Zacarías, vocal indígena del Instituto de Cultura del Chaco, sostuvo que la presencia del arma en el museo debe trascender su carácter de símbolo de violencia. “Que sirva como evidencia para seguir reparando la verdad histórica”, expresó, y remarcó la importancia de continuar enseñando y reflexionando sobre lo sucedido para que esa parte de la historia provincial “nunca más vuelva a ser borrada ni olvidada”.
Finalmente, Pedro Solans reflexionó sobre la necesidad de reconstruir colectivamente la historia chaqueña y recuperar las voces y experiencias que durante décadas permanecieron silenciadas. Planteó que ese proceso resulta fundamental para construir una identidad capaz de reconocer tanto las experiencias de los pueblos indígenas como las de quienes habitaron y trabajaron el territorio.
La pieza permanecerá bajo custodia del Museo del Hombre Chaqueño hasta su traslado al futuro Museo por la Memoria de Napalpí, previsto como uno de los espacios destinados a preservar, transmitir y mantener viva la historia de los hechos ocurridos en 1924.


