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CHACO: Investigación Revela Las Claves Para Proteger Al Quebracho Blanco En El Gran Chaco

Un estudio de las doctoras Noelia Almirón y Viviana Solís Neffa de la FaCENA, publicado en la revista científica Plant Ecology and Evolution, muestra que las características del paisaje, en particular los cursos de agua y los sistemas serranos, pueden limitar el intercambio de genes entre poblaciones de quebracho blanco. 

El Gran Chaco abarca la mayor extensión continua de bosque seco de América del Sur y atraviesa profundas transformaciones como consecuencia del avance de la agricultura, la expansión urbana y los incendios. Entre los años 2001 y 2020, la región perdió cerca de 4,8 millones de hectáreas de cobertura forestal en territorio argentino.

En este contexto, conocer cómo se distribuye la diversidad genética de las especies que forman parte de estos bosques es fundamental para comprender su capacidad de responder a los cambios ambientales y para diseñar estrategias adecuadas de conservación y restauración.

El quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco) es una especie característica y de gran importancia ecológica en los bosques del Gran Chaco. Una investigación realizada por las doctoras Noelia Emilia Alejandrina Almirón y Viviana Griselda Solís Neffa, analizó cómo las características del paisaje y las condiciones climáticas se relacionan con la distribución de la variabilidad genética de esta especie a lo largo del Gran Chaco argentino.

El estudio, titulado “Evaluación integrativa de datos genéticos, paisajísticos y climáticos en Aspidosperma quebracho-blanco a lo largo del Gran Chaco argentino” (Integrative assessment of genetic, landscape, and climatic data in Aspidosperma quebracho-blanco across the Argentinian Gran Chaco), fue publicado recientemente en la revista Plant Ecology and Evolution. Las autoras son docentes de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura (FaCENA)y desarrollan su actividad científica en el Laboratorio de Citogenética y Evolución Vegetal del Instituto de Botánica del Nordeste (IBONE, UNNE-CONICET).

Estudiar la diversidad genética a través del paisaje. Para conocer cómo se distribuye la diversidad genética del quebracho blanco, las investigadoras recolectaron muestras de árboles en distintas localidades del Gran Chaco argentino. A partir de estas muestras extrajeron ADN y emplearon marcadores moleculares AFLP, una herramienta que permite comparar las características genéticas de individuos y poblaciones. Con esta información estimaron distintos indicadores de diversidad genética y analizaron si existían diferencias entre poblaciones ubicadas en distintos paisajes. En particular, estudiaron la relación entre la variabilidad genética y las cuencas hidrográficas, es decir, los territorios cuyas aguas confluyen hacia un mismo río o sistema de drenaje.

Además, realizaron análisis estadísticos que permitieron identificar posibles zonas de discontinuidad genética y evaluar si determinados elementos del paisaje podrían estar asociados con una menor conexión entre las poblaciones.

Resultados claves. Uno de los principales resultados del estudio es que la diversidad genética del quebracho blanco está estructurada a escala regional. Esta distribución no se explica únicamente por la distancia geográfica. También están relacionadas con las características del paisaje, especialmente con los límites de las cuencas hidrográficas y los sistemas serranos.

El estudio permitió identificar ocho posibles barreras al intercambio de genes entre poblaciones, asociadas principalmente con los ríos y los sistemas serranos de la región. Esto sugiere que la configuración del territorio puede dificultar el intercambio genético entre algunas poblaciones y contribuir a generar diferencias genéticas incluso entre poblaciones que se encuentran relativamente cerca.

Estos resultados son relevantes porque muestran que, para comprender cómo se distribuye la variabilidad genética de una especie, no alcanza con saber qué tan alejadas están sus poblaciones. La configuración del paisaje también puede influir en la conexión entre ellas.

Implicancias para la conservación y la restauración. Los resultados tienen implicancias para la conservación y restauración de las poblaciones del quebracho blanco. Las investigadoras señalan que las estrategias de manejo no deberían considerar únicamente los grupos genéticos identificados, sino también las características del paisaje y, en particular, las cuencas hidrográficas. Esto es importante porque poblaciones que presentan características genéticas similares pueden encontrarse en sectores del territorio con una conectividad limitada. Por ello, analizar la diversidad genética a una escala más local puede aportar información adicional para decidir qué poblaciones conservar y qué material vegetal utilizar en proyectos de restauración.

El estudio también encontró diferencias entre poblaciones en sus niveles de diversidad genética. Aquellas que presentan una mayor diversidad constituyen importantes reservorios de variabilidad genética y pueden ser fuentes valiosas de semillas para estrategias de conservación fuera de su ambiente natural, conocidas como conservación ex situ. Al mismo tiempo, algunas poblaciones con menor diversidad pueden presentar características genéticas particulares. Estas poblaciones también son importantes para conservar la diversidad genética de la especie y deberían ser preservadas en su ambiente natural, mediante estrategias de conservación in situ.

Los resultados también tienen consecuencias para la restauración de los bosques. Al recolectar semillas o seleccionar plantas para recuperar áreas degradadas, es importante considerar el lugar de origen del material vegetal. En particular, la procedencia de las semillas debería analizarse teniendo en cuenta no solo sus características genéticas, sino también la cuenca hidrográfica de la que provienen.

Integrar genética, paisaje y clima para conservar el bosque Chaqueño. En conjunto, la investigación muestra la importancia de integrar información genética, del paisaje y del clima para comprender mejor la diversidad de una especie característica del Gran Chaco.

Los resultados aportan evidencias de que la configuración del territorio puede influir en la conexión genética entre las poblaciones de quebracho blanco y, por lo tanto, constituye un factor que debería ser considerado al definir estrategias de conservación y restauración.

En una región donde la transformación y fragmentación de los bosques avanza sobre los ecosistemas naturales, conocer cómo se distribuye la diversidad genética permite contar con mejores herramientas para orientar las acciones de conservación.

El trabajo de las investigadoras de la UNNE aporta así información científica para mejorar la planificación de la conservación del quebracho blanco y destaca la necesidad de considerar no solo a las poblaciones, sino también al paisaje en el que se encuentran, como parte fundamental de las estrategias destinadas a preservar la biodiversidad del Gran Chaco.

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