En medio de las dificultades económicas y de una demanda que lejos está de recuperar los niveles de otros años, los remises que unen Corrientes con Resistencia encontraron una alternativa para ampliar sus servicios: la paquetería. La actividad, que desde hace 28 años traslada a trabajadores, estudiantes y pasajeros ocasionales entre ambas capitales, incorporó este año el traslado de sobres, cajas y otros objetos como una manera de diversificar sus ingresos y aprovechar los recorridos que realizan diariamente.
Bernabé Romero, referente del sector, explicó a diario época que la iniciativa comenzó a funcionar durante este año y que, aunque todavía se encuentra en una etapa de difusión, ya registra movimiento.
El servicio permite enviar correspondencia y paquetes entre las dos ciudades sin necesidad de contratar un transporte exclusivo. La modalidad contempla la entrega y el retiro en las bases que los remises tienen en cada capital, aunque también existe la posibilidad de solicitar que el envío llegue directamente al domicilio indicado, con un costo adicional.
En cuanto a las tarifas, Romero detalló que el envío de un sobre cuesta desde $5.000, mientras que un paquete del tamaño de una caja de zapatillas tiene un valor de referencia de $7.000 cuando se traslada entre las bases. Para encomiendas de mayor volumen, el precio depende de las características del objeto y del destino. Como ejemplo, mencionó que el traslado de un aire acondicionado puede alcanzar los $25.000.
Nuevos tiempos
La incorporación de la paquetería se produce en un escenario complejo para el transporte liviano interprovincial. Actualmente, el servicio trabaja con ocho móviles y alcanza aproximadamente el 50% del nivel de actividad que tenía antes de la pandemia de coronavirus, según precisó Romero.
La reducción de la demanda también modificó el ritmo de trabajo. Mientras que en otros períodos algunos vehículos podían completar hasta siete viajes de ida y vuelta entre ambas capitales durante una jornada, en la actualidad realizan entre cuatro y cinco recorridos.
Los horarios de funcionamiento se extienden desde las 6 hasta las 19, en una jornada continua que busca aprovechar los momentos de mayor circulación de pasajeros. Entre los usuarios habituales se encuentran trabajadores que residen en una ciudad y cumplen sus actividades en la otra, además de personas que viajan por cuestiones particulares o para pasear.
En cambio, la presencia de estudiantes universitarios, que históricamente formaron parte de la clientela del servicio, disminuyó de manera considerable. “Estudiantes ya casi nada. Lo que más se mueve son trabajadores y los que andan paseando”, señaló Romero. La situación refleja los cambios que experimentó el sector durante los últimos años. La merma de pasajeros obligó a reorganizar el funcionamiento de las empresas y a ajustar la estructura operativa para adaptarse a un mercado más reducido.
El sostenimiento del servicio también está condicionado por los gastos que implica mantener un automóvil en circulación. El combustible, el mantenimiento, los neumáticos y los demás costos asociados al vehículo forman parte de una estructura que debe cubrirse con una cantidad de viajes menor que la de años anteriores.
En relación con las tarifas para pasajeros, Romero indicó que el precio es de $3.500 por persona. Quienes prefieren viajar solos deben abonar $14.000 por el recorrido.
El referente sostuvo que, en las condiciones actuales, la actividad continúa siendo rentable para quienes son propietarios de los vehículos, aunque la situación es más difícil para los choferes que deben alquilar un automóvil para trabajar.
Las bases continúan funcionando en sus ubicaciones habituales: en Corrientes, en la zona del puerto, y en Resistencia, sobre Frondizi 416. Desde esos puntos se pueden organizar tanto los viajes de pasajeros como la recepción y entrega de los paquetes.


