Según relataron, se trata de una arteria de tierra que quedó severamente deteriorada por las lluvias, lo que dificulta —y en algunos casos impide— la circulación de vehículos y peatones. “Es imposible salir para llevar a los chicos a la escuela”, manifestaron, reflejando la complicada situación que atraviesan a diario.
El mal estado del camino no solo afecta la movilidad cotidiana, sino también el acceso a servicios esenciales, generando inconvenientes para trabajadores, estudiantes y eventuales emergencias.
Ante la reciente mejora en las condiciones climáticas, los vecinos solicitaron la intervención de las autoridades competentes para realizar trabajos de reparación y mantenimiento, que permitan restablecer la transitabilidad de la calle y garantizar condiciones seguras para quienes viven en el barrio.


